Un antes y un despues del iphone

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abril 9, 2013
Prensa abril 2013
abril 9, 2013
EL PAÍS | EL EMPRESARIO | 05/04/2013

El iPhone debutó en Uruguay el 22 agosto de 2008 y desde entonces cambió las reglas del mercado de teléfonos celulares, potenciando una categoría que inicialmente estuvo reservada para los sibaritas de la tecnología: los smartphones.

«Fue el producto que marcó un antes y un después en el mundo de los smartphones, impulsó el mundo de las aplicaciones y la utilización de las pantallas touch de una forma amigable», destacó Fernando Leis, director de Marketing de Movistar Uruguay.
La moda de los smartphones no se agota y la industria ya prepara nuevos productos que la sostengan y la expandan. Pablo Dalmao, de Claro, destacó que pronto habrá teléfonos con pantallas flexibles «en los que con movimientos de torsión se podrán activar la mayoría de los comandos». En tanto, se espera que productos como las phablets (smartphones con pantallas más grandes, de cinco pulgadas y procesadores de alta capacidad) se vuelvan tendencia, comentó Fernando Leis, de Movistar.
Tras la irrupción de ese dispositivo, la categoría ha crecido exponencialmente: en el último año móvil (a febrero de 2013) se colocaron 160.000 smartphones, 125% más que en el mismo período de 2012, según la consultora GFK Retail and Technology. Del mismo modo, la facturación de los teléfonos inteligentes subió un 85% respecto a 2012.
Si bien el iPhone dinamizó el mercado local, su condición premium lo ubica tercero en ventas, detrás de Samsung y Blackberry.
Más allá de fabricantes, el concepto inteligente se ha impuesto en el mercado de los teléfonos. «El éxito se debe a las multifuncionalidades que ahora ofrecen las diferentes firmas y la reducción de precios de los dispositivos, sumado a las redes de telefonía cada vez con más capacidad de transmisión de datos y más eficientes», analizó Pablo Dalmao, responsable de Terminales de Claro Uruguay.
A su vez, los compradores están más abiertos a experimentar las nuevas tecnologías y se informan más sobre ellas, lo que ha devuelto un público más exigente, continuó Dalmao. Para muestra basta un botón o, en realidad, la falta de ellos, es que los equipos más solicitados son los de pantalla táctil con procesadores potentes.
Esa mayor exigencia responde a la necesidad (real o accesoria) de hacer más cosas desde el teléfono. Por esa razón, los desarrolladores de software han podido expandir su negocio más allá del suministro para las computadoras.
«El teléfono inteligente es la navaja suiza moderna», graficó José Pedro Derrégibus, presidente de la Cámara de Telecomuni- caciones. Más que un teléfono con reloj, cámara, reproductor de música y procesador de texto, el smartphone es «la herramienta que nos conecta con el mundo, en todo momento y lugar», definió el ejecutivo.
Por esa capacidad de ejecutar tareas de forma intuitiva y rápida, «el smartphone está matando al PC», sentenció Leis.
 
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