Sin plebiscitos ni referendum contra el gobierno de izquierda

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El gobierno de Tabaré Vázquez terminó sus cinco años sin que tuviera que enfrentar una instancia de voto popular contra alguna de sus medidas.
Se podrá decir que no hubo leyes que fueran un antígeno para los sindicatos, de esas que generan reacción inmediata como para promover un referéndum e intentar derogarla, o un plebiscito para bloquearla desde una enmienda constitucional. Pero el primer gobierno del Frente Amplio habilitó la competencia en telecomunicaciones, promovió asociaciones con privados, ratificó la privatización de las jubilaciones y, por ejemplo, aprobó una ley para conceder a privados otra terminal de contenedores. Eso, más tibio, en el gobierno de Jorge Batlle mereció un intento de referéndum.

Los sindicatos no aplicaron la misma regla que tuvieron en un gobierno colorado que con uno frentista.

Durante el gobierno de Luis Lacalle hubo cuatro iniciativas de consulta: una del gremio de ANTEL contra parte de la "ley de Empresas Públicas", otra del sindicato de Pluna contra toda la ley; una de los gremios de educación pública por presupuesto cuotificado y otro del sindicato del Banco de Previsión Social contra una reforma jubilatoria.

El segundo gobierno de Julio Sanguinetti enfrentó otras cuatro recursos: referéndum contra la ley de Promoción de Inversiones, otro del gremio de UTE contra ley de Marco energético, uno de ATSS por enmienda contra las AFAP, y otro del gremio judicial por autonomía presupuestal.

Al gobierno de Batlle le interpusieron cinco iniciativas; una de los sindicatos de ANP y AFE contra la ley de Urgencia, otra de Sutel contra reforma de ANTEL, una del sindicato de AFE contra reforma ferroviaria, la del gremio de ANCAP contra la reforma del ente y la del sindicato de OSE para estatizar los servicios de agua potable y saneamiento.

Los gremios obreros han ido mudando su pensamiento sobre la economía, la relación Estado-privados y otros asuntos, pero la carga de iniciativas populares contra proyectos de colorados y blancos, y la ausencia de esos recursos en el gobierno del Frente, parecen deberse más a la afinidad partidaria que al aggiornamiento ideológico.