Retrato de una gestión con luces y sombras

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Vázquez culminó una administración que se caracterizó por los avances sociales y las políticas integradoras, pero que sin embargo tuvo algu- nas sombras. Sus ministros del Interior, José Díaz, Daisy Tourné y Jorge Bruni, no pudieron poner coto a la inseguridad ciudadana, que algunos calificaron como "sensación térmica" pero que fue el motivo de las mayores críticas que el gobierno recibió desde la oposición.

La política carcelaria también fue fustigada desde dentro y fuera del país. Mientras la Justicia procesaba a los ex militares violadores de los derechos humanos, un informe del comisionado de las Naciones Unidas (ONU), Manfred Nowak, equiparaba la vida en las cárceles uruguayas actuales con las peores de África. Vázquez ordenó poner en marcha un plan para terminar con el hacinamiento carcelario, que comenzó pero todavía no logró mejorar la situación.

En materia de relaciones internacionales, la crisis con Argentina luego de la instalación de UPM (ex Botnia) marcó la gestión. La intervención del rey español Juan Carlos de Borbón no logró destrabar el conflicto y el puente internacional Libertador General San Martín permanece cortado, en espera del dictamen de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya. La reforma del Estado, que el ex mandatario imaginó como "la madre de todas las reformas", experimentó pocos avances, al igual que el Plan Cardales, concebido como la continuidad del Plan Ceibal y "trancado" por la izquierda y la oposición.

Vázquez fracasó también en su intento de dar participación a los partidos tradicionales en el gobierno, no logró una apertura de la integración de los organismos de contralor y chocó varias veces con el FA por enviar proyectos en los que no había acuerdo, como en la ley de Descentralización y el veto a despenalizar el aborto.