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¿Qué hacer con tanta plata?
En el gobierno consideran que hay activos mayores a los necesarios y que el Banco Central podrá transferir una parte. Se buscarán garantías políticas de que todo se hará con transparencia

Ni Disney ni Molière

NELSON FERNÁNDEZ ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR

Llama la atención que el país tenga tantas necesidades a satisfacer mientras en las arcas del Estado hay miles de millones de dólares. Gente que no tiene dónde dormir, familias que viven hacinadas en ranchos muy precarios, niños que se alimentan poco y mal, adolescentes que tienen mala educación, barrios enteros que no cuentan con un mínimo de seguridad callejera � y así se podría seguir la lista.
Para crecer y generar empleo se precisa mejor infraestructura, rutas reforzadas, un ferrocarril que cruce el país entre los cuatro puntos cardinales, más ancho de banda para las telecomunicaciones, cobertura energética� y varios etcéteras.

El Banco República (BROU) tiene millones y millones de dólares depositados en el exterior y el Banco Central (BCU) muchos más millones de billetes de todos los colores, parados, ahí sin hacer nada, como "reserva", y a un interés bajo. Y como el Estado tiene déficit y precisa dinero, se endeuda a tasas mucho más altas que las que cobra por su dinero inmovilizado.

Planteado así suena feo y podría generar un ámbito propicio a reclamos políticos o gremiales. Pero no es tan sencillo.

Primero, el dinero que el BROU tiene en el exterior no es plata del Estado, sino de sus depositantes. O sea que no está para donaciones sino para prestar, con mucho cuidado, al que tenga proyectos interesantes con buena capacidad de repago.

Lo de las reservas del BCU es diferente y esta semana quedó en el centro del debate, tras la exposición que el presidente de esta institución, Mario Bergara, realizó en el tradicional almuerzo empresarial de la ADM.

Bergara hizo un detallado repaso de necesidades de consistencia en las políticas económicas y desafíos de la institución para la expansión del mercado financiero. Cierto murmullo en el amplio salón marcó falta de sintonía de algunos comensales con el carácter técnico de la exposición.

El anuncio más comentado no estuvo en el planteo de Bergara sino en la respuesta a una pregunta del público.

El comensal pegó justo en un asunto que ha generado extensa polémica en Argentina, como consecuencia del avasallamiento institucional que el gobierno de Cristina Fernández emprendió para hacerse de reservas de "su" banco central.

Creó una caja aparte para usar parte de reservas (Fondo Bicentenario), mediante un decreto firmado a escondidas, aprovechando que en Argentina está el mecanismo de que el gobierno pueda firmar �en caso de emergencia� una resolución con rango de ley, sin pasar por el Congreso. En este caso, la urgencia era para que la oposición no se diera cuenta de la maniobra.

La pregunta a Bergara fue sobre la posibilidad de que el gobierno usara parte de las reservas del BCU y con qué destino.

En diciembre, el entonces presidente electo José Mujica había expresado intención de darle uso productivo (obras de infraestructura) a parte de ese dinero.

Bergara dijo que efectivamente el BCU está comenzando un estudio sobre el tema, que llevará un tiempo prudencial, para determinar si hay excedentes en las reservas y, en ese caso, podrá realizarse una transferencia al gobierno.

Esto merece algunas precisiones que el propio Bergara formuló en ese momento.

Hoy ya puede el Central pasarle dinero al gobierno.

Primero, porque dentro de los activos de reserva que tiene el BCU hay dinero que es del gobierno y puede disponer de él. Eso porque el BCU es el agente financiero del gobierno. Y segundo, porque el BCU está autorizado a prestarle al gobierno, aunque eso tiene límites.

También hay que hacer precisiones sobre el monto de las reservas. Hay una parte que son depósitos que los bancos tienen en el BCU (encajes y otros) que no pueden ser usados libremente por el Central.

O sea que cuando se ve que el BCU tiene reservas por US$ 8.093 millones, hay que advertir que si restan los depósitos del sistema financiero y el dinero que es del gobierno (sector público en general), los activos de reserva "libres" son en realidad US$ 3.788 millones.

¿Eso es mucho o poco? Es lo que tratarán de definir los servicios técnicos que tienen esa tarea.

El actual Gerente de Política Monetaria y Programación Macroeconómica del BCU, José Antonio Licandro, había presentado en 1997 una investigación sobre este asunto (ver recuadro).

El cálculo no es sencillo, porque lo que puede parecer holgado en un momento también puede resultar escaso ante otra circunstancia. No solo importa lo que numéricamente resulta necesario sino la señal de fortaleza que se dé al mercado.

En corrillos del gobierno se menciona que con la compra de dólares que hace el BCU en el mercado por falta de demandantes ha acumulado tantas reservas que hay cierto excedente, y que eso permitirá financiar alguna obra de infraestructura y/o cancelar deuda en forma anticipada.

Uruguay se diferenció de Argentina �en cuanto al procedimiento, a la seriedad del planteo y a las garantías ofrecidas a la oposición� al anunciar que en caso que se confirme exceso de reservas, la transferencia se hará por la vía legal correspondiente, con la aclaración del destino de los fondos. Nada más que lo que corresponde, pero valioso frente a la sensación de manotazo a un fajo de billetes, que da el "matrimonio presidencial" argentino.

Empero, comentarios adicionales que hizo Bergara sobre el diálogo con el Ministerio de Economía, sobre los posibles usos de reservas excedentes, pueden dar la idea de una coordinación que en alguna medida puede afectar la autonomía del Banco. Es claro que hay sintonía y relación amistosa entre las autoridades de las dos instituciones, pero una forma de hacer respetar la autonomía es no meterse en otra área, para que no haya tentación a meterse en la suya.

La autonomía de un banco central no es un capricho, sino una barrera a las tentaciones de los gobiernos sobre reservas o cuidado de los equilibrios económicos.