Que envidia!

¿Qué hacer con tanta plata?
marzo 22, 2010
La señora explicará
marzo 22, 2010

RICARDO PEIRANO
DIRECTOR DE EL OBSERVADOR

La FCC (Federal Communications Commission) de Estados Unidos, agencia federal que regula las comunicaciones haciendo algo que se le parece a nuestra Ursec (o mejor dicho, algo a la que nuestra Ursec debería intentar parecerse), acaba de proponer al Congreso un ambicioso plan para establecer una red de internet de alta velocidad en todo el país. Según el prestigioso sitio web www.thebusinessinsider.com ello implicaría sacar a Estados Unidos de la edad de piedra digital en la que se encuentra actualmente, con servicios deficitarios y lentos, zonas sin coberturas y ocupando un magro lugar 16 entre los países más importantes. La velocidad de bajada promedio en Estados Unidos es 7.73 megabits por segundo (mb/s), cifra inferior al promedio europeo y al de varios países asiáticos, lo cual es vergonzoso para la principal potencia mundial.
El plan de la FCC procura impulsar la tendencia observada en los últimos años de que internet de banda ancha se va convirtiendo en el principal medio de comunicación en Estados Unidos, desplazando gradualmente a la televisión por aire y cable y a la telefonía, como medios de distribución de datos e imágenes. Para ello se rematarán porciones de espectro radial aéreo para dar cabida a huevos jugadores, se potenciará internet sin cable y se otorgaran subsidios en áreas rurales que actualmente no tienen acceso a internet. La idea es llegar a todos los hogares con una velocidad de 100 mb/s (12 veces más rápido que en la actualidad) y facilitar de este modo la posibilidad de tener, por ejemplo, clases on line cada uno de su domicilio o de acceder de forma inmediata a información relevante para la salud o facilitar el teletrabajo. Es que sin banda ancha de alta velocidad, un país con potentes computadoras o teléfonos inteligentes sería algo similar a un veloz auto transitando por carreteras destruidas.
Estados Unidos ha reconocido su atraso relativo y se dispone a dar la batalla para pasar a la vanguardia, con conciencia clara que en la civilización digital no solo es importante facilitar la inclusión de todos los habitantes, sino también dar los mejores medios a las personas y hogares que ya usan en forma intensiva las nuevas tecnologías. En una palabra, integrar hacia arriba en vez de nivelar hacia abajo. Buscar la excelencia y abandonar la mediocridad.
Ello nos produce una sana envidia. Pero también nos da lástima ver cómo pese a tantos esfuerzos, en Uruguay estamos aún muy atrasados. El Plan Ceibal puso en manos de los niños una computadora pero, en materia de velocidad de internet y de cobertura estamos muy atrasados. Uruguay ocupa el lugar 153 en el mundo en cuanto a velocidad de bajada con 0.91 mb/s, bastante menos que los 7.73 de Estados Unidos. Y bastante menos que el primer país de América del Sur que es Chile con 3.57 mb/s. Aun más, en América del Sur estamos por detrás de Chile, Brasil, Argentina, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Aunque afortunadamente un poco por encima de las islas Malvinas. Menos mal que la calificación para el Mundial de Sudáfrica no se determina por la velocidad de internet, porque en ese caso quedaríamos afuera por lejos.
Algunos dirán, como decían directores de ANTEL y proveedores de internet cuando la lentitud del internet uruguayo quedó patente en el verano de 2009, ¿para qué queremos un internet más veloz? Pues lo queremos para bajar y subir a la red no solo textos sino audio y videos, facilitando así videoconferencias, clases virtuales, webminars, charlas con expertos de la salud, etc. Y muchas aplicaciones que ahora no podemos imaginar. Por eso, Google se ofreció a instalar en forma experimental internet súper rápido (500 mb/s) en varias ciudades americanas. Pero en Uruguay no precisamos velocidad en las comunicaciones. Somos un país lento.