Proyecto Orion de ANTEL

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Una consultora privada confirmó las dudas acerca del proyecto Orion de Antel expuestas por el ex vicepresidente Gonzalo Perera

En la década de 1950, Estados Unidos fracasó al intentar la construcción de una nave espacial impulsada por energía nuclear bajo el nombre de proyecto Orion. Más modestamente, la empresa estatal de telecomunicaciones uruguaya Antel bautizó con el mismo apelativo de la clásica constelación a un software que gestiona la facturación de la empresa "estrella". Algunos técnicos de la compañía creen- que también este Orion va camino al fiasco.
Lo cierto es que a pesar de haber adquirido un software de "clase mundial" llave en mano a un costo de al menos 26 millones de dólares para manejar su facturación -cercana a 740 millones de dólares en 2009- la empresa estatal con mejores resultados en el país no tiene "garantías de que los mecanismos de contingencia definidos funcionen adecuadamente ni de cuánto tiempo llevaría su puesta en producción ante un incidente significativo", y en el caso de los servicios de prepago "esta situación debe considerarse como grave", según una auditoría de la consultora Pricewaterhouse Coopers a la que tuvo acceso Búsqueda.
La auditoría de los estados contables de Antel fue presentada en diciembre pasado al Directorio de la empresa estatal de telecomunicaciones, que preside de forma interina el también titular de UTE Beno Ruchansky.
El objetivo de la auditoría fue determinar si el llamado proyecto Orion de Antel para la gestión comercial que opera la facturación de telefonía fija, móvil y datos cumple con los "requerimientos mínimos de funcionalidad, seguridad y control necesarios para poder depositar confianza en la información contable de la empresa".
El informe de la consultora, si bien sostiene que "no se detectaron situaciones que comprometan nuestra capacidad de opinar acerca de los Estados Contables de Antel", realizó algunos "hallazgos". Entre ellos: "una serie de situaciones negativas" en la gestión del proyecto, atrasos respecto al cronograma y "diferencias con algunos proveedores".
También afirma la consultora que "no se han documentado formalmente los beneficios esperados del proyecto, ya sea en forma total o por etapas ni se han definido métricas objetivas que permitan evaluar el nivel de logro de los mismos".
o "Alta dependencia". Una de las críticas que recibió él proyecto Orion (ver Búsqueda Nº 1.512) fue que en lugar de apostar a los especialistas en software de telecomunicaciones locales, se compró un paquete cerrado a la compañía estadounidense Intec.
Las críticas provinieron de la Asamblea de Informática del sindicato Sutel y del ex vicepresidente de Antel, Gonzalo Perera, entre otros.
El informe de la consultora privada parece coincidir con las dudas expresadas por estos actores, en la medida que unos de los "hallazgos" de la auditoría es la "alta dependencia respecto a los proveedores", al tiempo que "los resultados esperados no se logran o los costos asociados a la administración y/o mantenimiento de la solución no son los establecidos", y recomienda "evaluar la necesidad de redefinir un plan de capacitación y transferencia de conocimientos que satisfaga a los principales interesados del proyecto".
Los expertos de la consultora concluyeron que se comprometió el éxito del proyecto e incluso que para la interfase con los usuarios no se proveyó, tal como estaba estipulado, manuales en castellano y por lo tanto éstos tuvieron que ser desarrollados por Antel.
El informe de diciembre de 2009 se realizó luego de "entrevistas con todos los principales involucrados en la implantación y operación de la infraestructura" y de la evaluación de los procesos y mecanismos "que opera la nueva solución".
o Prometeo versus Orion. Un equipo de ingenieros de Antel elaboró un proyecto para que la gestión comercial se realizara con un software nacional. La iniciativa, conocida como Prometeo, no fue acompañada por el Directorio de Antel que presidió la ingeniera María Simón (2005-2008).
Simón prefirió en este caso apostar a un software importado debido a que el proyecto Prometeo parecía poco maduro para acompañar los ritmos del crecimiento comercial de la empresa, explicaron a Búsqueda fuentes del gobierno.
La ex presidenta del organismo manejó el criterio general de que éste debía dedicarse a las telecomunicaciones y tener buenos analistas, pero no necesariamente programadores, porque no es su finalidad, así como tampoco la de UTE es necesariamente la de fabricar los postes para el tendido eléctrico.
En este caso, además, crear un software que se maneje en tiempo real y mediante el sistema prepago (el 70% de los clientes en el mundo usan esa modalidad) es lo más difícil de programar y por lo tanto lo que produce más fallas.
En contra de la opinión de un grupo importante de los informáticos de Antel, la actual subsecretaría de Educación y Cultura optó por seguir una política aparentemente más conservadora y adquirir una solución llave en mano en el exterior.
Para ello se basó en su propio criterio y en la opinión de uno de sus ex alumnos en la Facultad de Ingeniería, Roberto Monzón, a quien confió la conducción del proyecto optando por no mezclar las opiniones políticas con las técnicas ni el desarrollo con lo estrictamente operativo, explicaron las fuentes.
El camino adoptado por Antel luego de realizar consultas informales sin éxito en el mercado local, criticado por muchos pero avalado también por otros como "una decisión política correcta" más allá de su implementación, fue boicoteado por algunos de los mejores técnicos de la empresa.
o El factor Román. El procesamiento por parte de la justicia penal del ex policía Elbio Román en setiembre del año pasado puso el caso Orion en los titulares de la prensa. Román fue conocido como "el espía de Antel", aunque para la Policía y los magistrados fue un simple estafador, y su intromisión les costó el puesto a los directores Gladys Uranga y Edgardo Carvalho, y un revolcón al entonces prosecretario Jorge Vázquez, que lanzó a la opinión pública la teoría del espionaje, aunque no aportó demasiados elementos.
Poco antes, luego de una serie de episodios confusos, el presidente Tabaré Vázquez había aceptado la renuncia de Perera luego que, la Policía desbaratarais teorías de atentados corara su vida.
"Estoy asombrado de que ningún periodista se pregunte qué hacía este hombre ahí buscando información sobre Perera", manifestó entonces el senador Eleuterio Fernández Huidobro (CAP-L).
"¿Qué cosas denunció Perera? Denunció el desacierto brutal de haber contratado a una empresa por altísimo costo millonario para un plan que se llama Orion, que es un fracaso total", dijo el 3 de setiembre en Telemundo 12. Para el senador oficialista especializado en temas militares, más que una simple estafa, el caso Román "fue una operación de inteligencia de altísimo nivel".
El resto del gobierno y del sistema político, sin embargo, se llamó a silencio y se dio a entender que el ex vicepresidente había tenido problemas de percepción serios y se optó por una mirada de comprensión humana.
El ingeniero Ruchansky, que sustituyó a Carvalho como salida de emergencia, fue convocado al Parlamento y prometió, entre otras cosas, que una comisión de expertos analizaría el contrato de Orion acerca del cual se había interesado el supuesto espía industrial. El ex policía fue procesado por la jueza Graciela Gatti por estafa y falsificación de documento público luego de haber accedido a información sobre Orion en una computadora propiedad de Perera, uno de los críticos del proyecto.
"Este es un proyecto de un monto muy grande y que afecta de manera muy importante la red y al sistema. Yo quisiera asegurarme al 100% de que está funcionando de manera impecable. No tengo la certeza de que esté funcionando de manera impecable y quiero tenerla. Acá hay distintos actores y esto involucra a varios sectores de la empresa y a actores externos a Antel", había declarado en junio a Búsqueda desde Ecuador el entonces vicepresidente Perera, quien también denunció balazos contra su casa y robos sospechosos nunca aclarados e incluso contrató guardaespaldas.
o Fallas. La puesta en funcionamiento del nuevo software de facturación sufrió un retraso de unos cuatro meses por fallas técnicas durante la etapa de prueba, pero no hubo multas a la empresa proveedora por esos retrasos y fallas.
Los informantes afirmaron que algunas de las dificultades en el tráfico de Ancel de mayo de 2009, tanto en voz como en mensajería de texto (SMS), tuvieron su origen en fallas de la fase 1 (servicios prepagos con tarjetas) de implementación de los cambios.

El pago de buena parte de la inversión del proyecto Orion se hace a través del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), pero con fondos de Antel.
Cuando se estaba llevando a cabo la licitación del proyecto, un grupo de técnicos de Antel evaluó las propuestas de todos los oferentes.
Pero el informe técnico que recibió el PNUD de Antel no coincide con el que los técnicos de Antel hicieron llegar a Monzón, jefe del proyecto y gerente de la División Tecnologías de la Información. Los contratos de Antel con Intec y de PNUD con Intec no tienen exigencias similares, indicaron entonces los informantes.
Una fuente del gobierno, sin embargo, dijo que el programa funciona sin sobresaltos e incluso llamó la atención que el fin de año de 2009 no fue un momento crítico como había ocurrido otros años.
En el informe técnico, al que accedió Búsqueda, consta que Intec y otro de los oferentes, la empresa Lefiral, registraron la misma cantidad de incumplimientos a los requisitos del pliego, dos cada una. En cuanto a las "prestaciones adicionales", Intec obtuvo 187,58 puntos sobre un máximo de 200, mientras que Lefiral consiguió 193,40 puntos sobre 200.
Luego de que el gobierno anunciara su decisión de restringir los gastos en las empresas públicas, Monzón realizó a fines del 2008 un "importante" adelanto de fondos de Antel a PNUD, argumentando la necesidad de adelantar las fases 2 y 3 del proyecto (servicios contractuales con y sin límite de crédito), informaron las fuentes.
En junio del 2006 Sutel había rechazado la compra y propuesto que fueran técnicos de Antel los que desarrollaran el software. "No entendemos por qué tenemos que ir a comprar software al extranjero y quedar dependiendo tecnológicamente del proveedor", había dicho el secretario general del sindicato, Augusto Larrosa (Búsqueda Nº 1.361).
El actual Directorio de Antel que integran Ruchansky, el presidente del Banco República, Fernando Calloia y el de OSE, Martín Ponce de León, tiene a estudio aprobar la continuidad del proyecto.