Mujica advierte sobre desafíos en el tema de las telecomunicaciones

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marzo 29, 2010
Mujica advierte sobre desafíos en el tema de las telecomunicaciones
marzo 29, 2010

 

En un reportaje publicado ayer, el presidente Mujica señaló su preocupación en cuanto a las metas y los protagonistas de la nueva administración que conducirá los destinos de Antel. Y le asiste razón, porque la empresa uruguaya debe moverse en un mundo en el que todo cambia en plazos cada vez más breves y en el que no es fácil establecer barreras ni para las ondas hertzianas ni para la incorporación de nuevas tecnologías de comunicación a través de internet. Un desafío más que señalado para una empresa que debería liberarse de los constreñimientos que la legislación y el estatuto funcional le imponen a un emprendimiento oficial.

En un reportaje que el semanario "Búsqueda" publicó en su edición de ayer, el presidente Mujica establece algunas prioridades de gobierno y señala su preocupación por temas en que la determinación de un rumbo resultará especialmente ardua. El caso que destaca especialmente es el de Antel, algo que vale como manera uruguaya de referirse a todo el mundo de las telecomunicaciones. Tanto el planteo del presidente como el cambiante panorama que presenta esta tecnología permiten desgranar algunas reflexiones.

Cierto es que en UTE o en Ancap, las otras grandes empresas públicas, lo esencial no cambia a la misma velocidad que en Antel. El arte de generar y distribuir energía es más o menos el mismo desde hace decenios, apenas con el agregado de algunas preocupaciones por el medio ambiente, la escasez de lluvias por el cambio climático y la necesidad de negociar interconexiones con los países vecinos. La refinación de petróleo, pese a las computadoras, tampoco es algo demasiado distinto a lo que solía ser hace medio siglo. Pero Antel vive en la cresta del cambio tecnológico y en un entorno en que absolutamente nada es como hace 50 años.

Es claro que algunas de las reflexiones del presidente se vinculaban a la determinación del perfil adecuado para las autoridades que manejarán durante su administración el ente de las telecomunicaciones. Y en esa materia señala que la especialización técnica debe mezclarse con una adecuada formación que definió como comercial, aunque también se podría definir como "empresaria". Y acierta el presidente al poner el acento en esa necesidad, porque muy bien puede darse que la formación técnica -que no puede ser ignorada- no sea el gran ingrediente para conducir una empresa ganadora.

Baste el ejemplo del magnate mexicano Carlos Slim, señalado hoy como el hombre más adinerado del mundo. Se formó en el comercio de sus padres, de ramos generales y hoy por hoy -lo indican quienes le conocen- su mayor virtuosismo con el teléfono celular consiste en sacar hermosas fotografías de paisajes, que muestra con orgullo. Sin embargo, forjó una compañía de comunicaciones ya presente en todas partes -incluso Uruguay, Claro- al advertir antes que nadie la posibilidad de popularizar el uso de los teléfonos celulares a través de la venta de llamadas "prepagas". Su empresa creció exponencialmente como precursora en materia de llamadas prepagas, haciendo accesible el celular a gente de ingresos más contenidos que no aceptaban considerar el compromiso de un contrato fijo. Pero terminaban pagando más por el minuto de llamada prepaga, en brillante ecuación comercial para el operador.

Se trata entonces de un terreno en que lo que importa es estar despierto ante el avance tecnológico pero en que también es esencial el olfato comercial y el espíritu realizador de un empresario. En que hay que moverse con agilidad, pero también con sensatez, discriminando entre las alternativas con futuro y las que no lo tienen. Y no es menos importante, para el conductor de una empresa así, el contar con las dotes de liderazgo que puedan galvanizar la voluntad del personal tras las metas que se señalen. Muy probablemente, esto es lo más difícil de conseguir.

En esa materia, uno de los aspectos esenciales es que los nuevos funcionarios de Antel y Ancel se contraten en un régimen distinto al de los funcionarios públicos, evitando el ingreso a la administración de gente dispuesta a medrar sin mayores esfuerzos ni mayor compromiso con las metas de la empresa. Y, peor aún, sin la convicción de que su primera obligación es servir al público que paga su sueldo. Si esto es muy importante dentro de cualquier posición estatal, se hace doblemente necesario en un terreno de cambio permanente, en el que muy probablemente haya que reciclarse varias veces durante una trayectoria laboral.

Un terreno, además, en que lo que vale hoy puede ser desdeñable mañana como resultado del constante cambio tecnológico. Una red de telefonía fija -por ejemplo- tenía un gran valor hace apenas 10 años. Y hoy vale muchísimo menos, porque se han abierto alternativas. Las llamadas internacionales pudieron en algún momento ser una mina de oro. Internet mediante ya no es lo mismo. La televisión con buena calidad por la red no está más lejos que una ampliación más del ancho de banda. ¿Qué lejos estará en el tiempo la telefonía satelital? ¿Y el "triple play" satelital, brindando desde el exterior a la vez teléfono, televisión por cable y conexión a Internet, sin pasar por ninguna oficina uruguaya?

La conducción de Antel deberá estar despierta al cambio. Sin novelerías pero también sin convertirse en mera guardiana retardataria de viejas chacras que hoy casi no existen, porque la tecnología es capaz de quebrar los muros de cualquier monopolio y ofrecer alternativas a cualquier empecinamiento. Es una tarea muy difícil, especialmente para una administración pública que en muchos terrenos está encorsetada por una legislación que es necesario revisar y en general carente del impulso que puede darle a cualquier emprendimiento un personal verdaderamente comprometido y motivado. Y acá la posibilidad de crecer solamente puede apoyarse en brindar un mejor servicio.

De allí que no resulte sorprendente que el presidente Mujica señale públicamente su preocupación por el destino de la compañía estatal de comunicaciones y por la definición de quien deberá conducirla. Hay que desearle suerte en la misión de encontrar a ese actor, que antes que nada deberá ser un gran líder. Capaz antes que nada de motivar al personal que tendrá a su cargo.