Ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman.

Se invertirán unos US$ 1.500 millones en infraestructura.
noviembre 12, 2010
Edgardo Ortuño, subsecretario de Industria, Energía y Minería.
noviembre 12, 2010

 

Innovación y tecnología: pilares del desarrollo y crecimiento del país

Consejos Sectoriales, reuniones regionales, modificación del Código Minero, fortalecimiento de la matriz energética, inversión en telecomunicaciones, son algunas herramientas que impulsará el Miem para asegurar el crecimiento industrial en los próximos años

En 2010, Uruguay creció un 7%, luego de siete años consecutivos de crecimiento a una tasa de 6%. Además, sus valores de desocupación son bajos y la inversión llegó a un 20% del PBI. Estas cifras reflejan el buen momento que atraviesa Uruguay, situación que no posee antecedentes en las últimas tres décadas y que deja entrever índices económicos y sociales positivos y señales de pujanza muy sólidas. Estas señales indican que el país seguirá creciendo a futuro, un 5% en 2011 y otros cuatro años a una tasa de 4%.
Ante este panorama, la preocupación del Gobierno es sostener este crecimiento y aprovechar la situación del país para fortalecer el sector industrial, comercial y de servicios, y contribuir así amejorar la situación de la sociedad.
Eliminar trabas, impulsar herramientas que permitan el desarrollo, promover la innovación y la tecnificación tanto en los sectores ya existentes como en nuevas áreas productivas y fomentar la integración regional con otras industrias, son algunas de las iniciativas pautadas.
"Para seguir creciendo debemos reforzar la estructura productiva e introducir ramas industriales que otorguen mayor dinamismo tecnológico y capacitación a la producción actual, así como promover la llegada de nuevas áreas industriales. El objetivo es aprovechar nuestras ventajas naturales y agregarles valor con innovación e inteligencia y contribuir a la equidad social", dijo a El Observador, el ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman.
¿Cómo encuentra el país y cuáles son las principales preocupaciones del MIEM?
Tenemos que aprovechar el buen momento del país. Existe una tasa de crecimiento y de renovación industrial muy importante que se visualiza en los diferentes proyectos aprobados por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) a través de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones y declarados de interés nacional.
En estos años logramos diversificar los mercados pero no así la especialización de algunas industrias. El Ministerio trabajará de forma integrada en todas sus áreas: industria, sector productivo, minería, soportado con un sólido plan energético y muy interrelacionado también con las telecomunicaciones, porque cada vez más los inversores demandan mejor y mayor conectividad.
También impulsaremos a las Pymes para que den soporte y dinamismo al sector industrial y que agreguen valor a las actuales cadenas productivas. Todo esto desarrollado sobre la base de la inclusión y la justicia social.
¿Qué programas tienen en cuenta para lograr esos objetivos?
Para el presupuesto de esta administración se diseñaron seis programas, cuatro para el desarrollo productivo, uno para energía y otro para las telecomunicaciones. El primero atenderá el fortalecimiento de la base productiva; incluye financiamiento, mejoras de la calidad, actualizaciones normativas, formación de organismos de acreditación, entre otros. Los otros tres programas buscan acciones específicas para tres grupos de Cadenas Productivas distintas: primero las que dependen específicamente de la innovación y que invierten mucho en eso (software, electrónica), segundo las cadenas de fuerte crecimiento que van desde las tradicionales como las más recientes (la automotriz), y el tercer grupo las que generan grandes volúmenes de mano de obra y descentralización como la textil, vestimenta, algunas ramas de automotriz, vitivinícolas, entre otras.
En cuanto a energía, el objetivo es lograr diversificar la matriz y llegar a un 50% de energía renovable; también se buscará la eficiencia y la inclusión social.
En materia de telecomunicaciones, los principales objetivos apuntan a la universalización del acceso a internet y al incremento de la velocidad de acceso a este servicio, tanto como método de inclusión social como de desarrollo de las capacidades de las industrias que necesitan de ese insumo como la audiovisual, que cuenta con un gran potencial de desarrollo en el país.
Lo que definirá a un país a largo plazo además de la calidad de vida de sus habitantes y la justicia social, será su capacidad de retener cadenas productivas, ver qué eslabones son los que se quedan y a su vez cómo se alimentan esos eslabones (empresas que giran en torno a las diferentes industrias). Por ejemplo, en soja Uruguay solo retiene la producción de granos, mientras que en azúcar, Alur por ejemplo, posee diversas fases: producción de azúcar, alcohol, energía y alimento animal. Lo que define el crecimiento económico sustentable y la justicia social a largo plazo es eso, su capacidad de contar con mayor valor agregado en las cadenas productivas para lo cual el desarrollo y la innovación serán fundamentales.
¿Dónde estima se debe mejorar aun más para cimentar este crecimiento?
Para afianzar la continuidad del crecimiento económico hay que trabajar sobre tres factores. El primero es impulsar aquellos sectores ya existentes que integran innovación -tanto en la inclusión de tecnología como en sus procesos- y apoyar la llegada de nuevos sectores innovadores como biotecnología, electrónicos, entre otros. Si bien, en los últimos años Uruguay duplicó la inversión en investigación, desarrollo e innovación, las cifras siguen siendo bajas. Además, hay que fortalecer las instituciones que llevan a cabo actividades de este tipo y tender lazos entre la investigación técnica y académica y la demanda productiva.
El segundo factor está relacionado a la infraestructura principalmente en dos aspectos, energía y telecomunicaciones. En esto, también se ha invertido poco durante décadas (1.2% del PBI) y si bien en el período anterior se incrementó lo destinado a 1.8% del PBI, no es suficiente, sobre todo si tenemos en cuenta que los valores internacionales que permiten una continuidad del desarrollo y la inversión están por encima de 3%.
El tercer factor apunta al incremento y diversificación de los sectores industriales. En los últimos años crecieron tanto sectores agropecuarios como los industriales, pero existe carencia de especialización en algunas áreas. Además, si bien se aprecia
un desarrollo tecnológico en áreas farmacéutica, software, incluso cárnica, hay que diversificar más la tecnificación a otros sectores de la producción nacional. Hay que aprovechar las ganancias del presente para subir en la cadena tecnológica.
¿Cómo se instrumenta esto?
En parte se trata de incentivar el crecimiento de industrias que tienen su lógica tecnológica en el mercado local a nivel agrícola ganadero, como por ejemplo las áreas farmacéuticas, veterinarias, biotecnologícas y del software, y otras con lógica internacional regional como la naval, automotriz, aeronáutica o metamecánica, e incluso las de servicios.
Para esto, el MIEM comenzó a trabajar en una política industrial moderna, realizando una coordinación tripartita entre Los ministerios, las cámaras empresariales y los trabajadores para poder identificar y eliminar las restricciones al crecimiento, tanto de índole financiera, de capacitación, normativa o físicas (por ejemplo: más capacidad naval incentivando los astilleros). A partir de esto, comenzar a crear nuevas oportunidades. También seguiremos impulsando diferentes medidas como los subsidios, pero el foco está en quitar las posibles trabas de crecimiento.
Tenemos pensado desarrollar un diálogo estratégico público-privado que involucre a todos los sectores. Se formarán los Consejos Sectoriales donde, en conjunto con todas las partes involucradas, se identificarán las restricciones y se formularán planes de crecimiento por rama de actividad.
¿Qué medidas adoptarán para el incremento de la actividad de las industrias locales?
El objetivo del Gobierno es lograr que el valor quede instalado en el país; a modo de ejemplo, con las megainversiones trabajamos en el desarrollo de proveedores locales mediante una modificación que hicimos en 2008 en un Decreto de la Ley de Inversiones.
En cuanto a las Pymes, que ocupan un 93% de las empresas del país, se promoverá y facilitará la asociatividad-mecanismos de cooperación entre estas empresas- dentro de las cadenas productivas para otorgarles mayor escala. Además, tenemos planificado brindarles un lugar en las compras públicas en las diferentes unidades del Estado. El otro punto será la descentralización, trabajando a nivel local en cada departamento junto a las intendencias.
La tercera línea de trabajo se centrará en la gestión de las Pymes, se promocionará capacitación e internacionalización y se promoverán créditos para mejorar el acceso de este tipo de emprendimientos a la financiación.
En cuanto a la integración regional, ¿cómo se aborda el tema?
Existe un fenómeno de aumento de exportaciones en todos los países de la región. En cuanto a Uruguay, el mayor volumen de exportación de productos con mayor contenido tecnológico y de valor agregado es hacia la región mientras que las materias primas son hacia terceras regiones en general. Tenemos que desarrollar ambas.
Comenzamos a trabajar para el primer caso, impulsando la integración de las cadenas productivas a nivel regional en dos formas: una en relación clientes-proveedor y la otra es a nivel horizontal, cuando dos empresas se pueden juntar y complementar de forma tal de ofrecer mejores productos a terceros mercados. El Mercosur hoy tiene un 16% de comercio interindustrial, mientras que Europa posee 35%) y el Sureste Asiático casi un 50%). En este aspecto tenemos mucho para crecer.
¿Qué avances se han logrado?
Primero se trabajó a nivel Mercosur, ahora se sigue con el Grupo de Integración Productiva en los cuatro países. Se creó un fondo que permite hacer préstamos para integrar las cadenas (automotriz, gas y petróleo, metalúrgica) a la vez que se fomentan las rondas de negocios bilaterales. El objetivo es congregar a actores públicos y privados, ver qué intereses de negociación y asociación pueden existir y luego confeccionar las rondas en los diferentes países. Con Brasil ya concretamos tres reuniones y con Argentina concluimos recientemente la primera.
En cuanto a minería, ¿cómo se está preparando el país ante la llegada de grandes inversiones?
A nivel mundial estamos ante un desplazamiento de las zonas de explotación y nuestro país está dentro de ese nuevo mapa de explotación. Es por esto que, en un acuerdo entre los cuatro partidos políticos con representación parlamentaria, se entendió necesario modificar el actual Código Minero para desarrollar esta industria. Se puso especial énfasis en tres condiciones: primero, facilitar las etapas de prospección de terrenos para mejorar el reconocimiento de los yacimientos, teniendo un especial cuidado con el medio ambiente; segundo, aumentar los ingresos para el país en el momento de la explotación y tercero, que sea sustentable medioambientalmente. Además, se establecieron dos condiciones para estas inversiones, primero que sean generadoras de otras industrias para lo cual se pide que un 15% del mineral que se produzca se ofrezca al mercado local para incentivar otras empresas y segundo debe insertarse armónicamente en nuestra sociedad agropecuaria.
¿Cómo se encuentran las relaciones con las diferentes cámaras empresariales?
La relación es muy buena, hemos encontrado un consenso sobre la necesidad de trabajar juntos para impulsar un mayor crecimiento. Entienden que aunque las empresas estén funcionando, si no existen buenas políticas industriales y de mercado no se termina de ensamblar el país industrial. Mientras que, con la Unión del Exportadores del Uruguay estamos trabajando muy bien en la apertura de mercados, con la Cámara de Industrias del Uruguay se abordarán temas de calidad, acreditaciones y visión de país. Esto se hará sobre la base de que existen ámbitos y roles de cada uno pero teniendo claro que los países que han crecido se han basado en un diálogo estratégico permanente entre los distintos actores, trabajadores, empresarios y gobierno.