Medicina a un clic

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La telemedicina ya está entre nosotros con todas sus funcionalidades y virtudes que mejoran y aceleran aspectos de la atención médica, aunque algunos profesionales de la salud advierten que hay cuestiones éticas que no se deben perder de vista

POR MARÍA DE LOS ÁNGELES ORFILA DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

La informatización de la actividad clínica es incipiente en Uruguay, en comparación con su uso en países desarrollados, en lo que se refiere a consultas médicas en línea o cirugías robótica a distancia, pero también en comparación con países en desarrollo que utilizan la telemedicina para llegar a poblaciones rurales o indígenas. Sin embargo, algunos centros sanitarios y empresas médicas están dando pasos hacia lo que, pretenden, un día sea un sistema de salud totalmente accesible por medio de un clic.
Por definición, la telemedicina es la medicina practicada a través de un medio de comunicación e incluye diagnóstico, tratamiento y educación médica. Antes, el concepto quedaba reducido a contactar a un doctor por medio de un telegrama, pero en el siglo XXI la tecnología parece no tener límites. Miles de enfermos son controlados a través de dispositivos que transmiten el resultado de un análisis que alguien acaba de realizarse en su casa, o cirujanos atornillan prótesis a las columnas de los pacientes con precisión milimétrica y a distancia.

La telemedicina busca optimizar los servicios de salud, ahorrando tiempo y dinero, y facilita el acceso de los pacientes. Sin embargo, despierta interrogantes sobre sus alcances éticos.

En proceso. Un proyecto de telemedicina en actual desarrollo tiene lugar en la Red Académica Avanzada Uruguaya de Transmisión de Datos (RAU2) de la Universidad de la República junto con la latinoamericana RedClara (ver recuadro). Tiene tres dimensiones: la definición de estándares y protocolos informáticos y médicos, la teleeducación y la telesalud. El objetivo es incluir en un sistema a todos los centros sanitarios del país con una ventana abierta al continente.

El ingeniero Julio Carrau, director de la División de Procesamiento de la Información (DPI) del hospital de Clínicas, lidera el equipo uruguayo que trabaja en la definición de protocolos de seguridad y de estándares para que todas las terminales respondan y procesen la información con un código común. Ya se avanzó en la definición de criterios para la identificación de los pacientes, especialmente en casos críticos como nacimientos múltiples, extranjeros e indocumentados inconscientes. "El desafío es corresponderle a esa persona lo más rápido posible su historia clínica", apuntó Carrau.

La Universidad está codificando toda la información relacionada con salud mental con el objetivo de compartirla con España, Brasil, Argentina, Ecuador y Colombia, que participan en un proyecto de investigación sobre el tema.

Bajo el rótulo de "teleeducación" se trabaja en el soporte específico para videoconferencias académicas que conecten múltiples sitios en tiempo real y para "teleconsultas" entre médicos y pacientes. La comunicación a distancia entre médico y paciente es ya una realidad a través de la televisión digital interactiva y es una de las aplicaciones que se pretende incluir en el Plan Cardales. Por "telesalud" se entiende el desarrollo de aplicaciones y de contenidos promotores de salud. En este sentido, los técnicos de la RAU2 y la RedClara deben ajustar la información a la realidad y a la cultura de cada región.

Algunos ejemplos. La telemedicina ha venido a acortar algunas distancias del gigante de 20 pisos y 110 mil metros cuadrados que es el hospital de Clínicas. Los análisis clínicos se encuentran en línea para que puedan ser consultados por todos los servicios del hospital. Además, se cuenta con un sistema de transmisión de imágenes de máxima calidad entre el tomógrafo y el CTI, y se prevé agregar otras modalidades. "Las imágenes se generan en planta baja y el CTI está en el piso 14, el médico tiene que ver la imagen lo más rápido posible", señaló Carrau. La telemedicina reduce costos, como la impresión en acetato, y evita la polución que generan los químicos. Un sistema similar funciona en el hospital Maciel, que cuenta también con un sistema de descripciones operatorias informatizado.

Una emergencia móvil ya tiene las historias clínicas de sus pacientes en forma electrónica. Carrau aspira a que, en un futuro, todos los centros sanitarios cuenten con ellas.

Otra empresa vinculada a la telemedicina es EviMed que brinda productos y servicios informáticos y educativos a médicos, como bibliografía, foros y cursos en línea.

La telemedicina plantea cuestiones legales y éticas que deberán ser resueltas. Por ejemplo, las historias clínicas no pueden ser de libre acceso puesto que contienen datos confidenciales. El director de la Clínica Quirúrgica "3" del hospital Maciel, Luis Ruso, dijo que alguien puede buscar "si otro tiene sida o si estuvo preso para descalificarlo". Y agregó: "Las connotaciones éticas están en investigación tanto como el propio método".

Lo que más preocupa a Ruso es que, por sortear las distancias físicas entre médico y paciente, se pierda el encuentro cara a cara. Ruso calificó como un "pésimo uso" de la telemedicina a los servicios de asesoría médica, por ejemplo, a través de un 0900 o de una página web porque, a su juicio, es imposible que se pueda brindar una correcta asistencia sin verle el semblante al enfermo. "La dificultad es que cambia los paradigmas. Los métodos informáticos no deberían alterar los principios asistenciales. No deberíamos abandonar de ninguna manera la relación médico-paciente basada en la relación interpersonal", dijo Ruso.