Mala señal del Plan Cardales

Visiones disímiles ante la suspensión del Plan Cardales
febrero 5, 2010
Vázquez dejó en manos del gobierno electo Plan Cardales
febrero 5, 2010

 

Cuando un gobierno sucede a otro de la misma fuerza política, lo menos que puede esperarse es coherencia en la continuación de políticas. Pero ciertamente no es el caso en el manido y ahora estancado Plan Cardales, diseñado para introducir en Uruguay el triple play y hacerlo accesible a sectores de bajos ingresos. Este avance tecnológico, que ya existe en muchos países, permite recibir Internet, televisión y telefonía en una única terminal de recepción.
El plan ya había nacido con limitaciones de la mano del presidente TAbaré Vázquez. Luego de estudios y anuncios desde 2008, el mandatario firmó después del balotaje de noviembre un decreto que autorizaba la presencia de operadores locales de televisión por cable en el suministro del servicio, en una forma de asociación con ANTEL. El diseño del plan tenía el defecto de dejar afuera a las empresas extranjeras de telecomunicaciones.

Era un camino errado porque, con el declarado propósito de proteger el ente estatal de competidores técnicamente más avanzados, se perjudicaba a los usuarios. El sistema ignoraba los beneficios de la libre competencia, ya demostrados en el área de las comunicaciones con la telefonía celular, campo en el que ANTEL debió mejorar a la fuerza para pelear por el mercado con dos empresas privadas extranjeras. Pero el decreto de Vázquez al menos permitía cierta presencia privada.

Hasta esa limitada concesión a los consumidores va ahora camino a esfumarse. Las dudas del presidente electo José Mujica sobre participación de privados y las presiones sindicales y de algunos sectores del Frente Amplio a favor de un monopolio total e irrestricto para ANTEL finalmente indujeron a Vázquez a archivar de hecho su decreto original y reemplazarlo por otro que deja todo en agua de borrajas. El nuevo decreto presidencial crea una comisión que evaluará, sin plazo, la experiencia piloto de instalación del triple play desarrollada el año pasado en la ciudad de Trinidad.

Esto significa en buen romance que el gobierno entrante decidirá en algún momento si el demorado Plan Cardales llega finalmente en la forma diseñada bajo el presidente Vázquez o si, como parece ser la tendencia, se consagra otra área monopólica del Estado bajo control absoluto de ANTEL, un organismo que hasta ahora no se ha preocupado mucho por proveer a la población de un servicio rápido y eficiente de Internet. Con este antecedente y si se confirma la protección de ANTEL por encima de las ventajas de los consumidores, las perspectivas del triple play pierden utilidad como avance tecnológico, pese a las afirmaciones de Mujica de que quiere que el país avance y se modernice en ese campo.

Más grave aun es que las marchas y contramarchas entre el gobierno actual y el que asumirá el 1º de marzo indican falta de rumbo claro en un tema vital para las aspiraciones de Uruguay de salir en algún momento de la mediocridad que lo ha caracterizado durante tantas décadas. Es un factor de incertidumbre que el nuevo gobierno tendrá que disipar con rapidez. De lo contrario, se percibirá que los intereses corporativos vuelven a predominar sobre el interés general.