Localizó su celular robado por el GPS, pero la burocracia impidió actuar

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Gustavo Gómez
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Lo robaron, ubicó al ladrón, pero la Policía no pudo hacer nada. Localizó su celular robado por el GPS, pero la burocracia impidió actuar
La tecnología no solo permite acceder a conocimientos y servicios. Gracias a ella también es posible seguir en tiempo real la ubicación de un celular en caso de pérdida o robo. Sin embargo, los adelantos son opacados por la falta de medios de la Policía. Así le ocurrió a un hombre que fue víctima de un robo en su domicilio. Según relató a El Observador, entre los objetos que se llevaron los delincuentes estaba un celular, que empezó a transmitir una señal de GPS. Por medio de una aplicación del celular que tenía instalada en su computadora, pudo comenzar a rastrear no solo la ubicación del teléfono móvil, sino también el número de teléfono correspondiente al chip que estaba siendo utilizado en ese momento.
Pero la burocracia puede más que la tecnología. Por más buena disposición que puso la Policía para ubicar a los delincuentes, no se pudo concretar la detención.

A pesar de que el hombre siguió las coordenadas del GPS durante una semana, hizo una investigación personal y aportó datos precisos a la Policía, no hubo resultados.

Una noche cuando volvió a su casa en Ciudad de la Costa encontró las rejas forzadas, los vidrios rotos y las luces encendidas. "Las señales eran muy claras pero aun así pasé quince segundos de shock, hasta que pude agarrar el celular y llamar al 911", relató a El Observador. Luego de insistir durante un largo rato sin tener respuesta decidió entrar a la casa.

Al ver todo revuelto decidió trasladarse a la seccional para pedir apoyo.

Desde el mostrador vio a un funcionario policial que tomaba declaración a una persona en el fondo. Luego de varios minutos sin ser atendido intentó llamar la atención del funcionario golpeando las manos. Este le dijo que estaba ocupado y debía esperar.

Volvió a su casa e insistió con el 911. Luego de 30 minutos de espera lo atendieron y le dijeron que le enviarían un patrullero. Sus penurias continuaron, ya que el móvil policial llegó dos horas después.

A la mañana siguiente fue a la seccional a realizar formalmente la denuncia y solicitar el comprobante. No se lo pudo llevar por un problema con el sistema informático.

Al día siguiente se percató que el celular robado comenzaba a emitir una señal de GPS. "Pude comenzar a rastrear no solo la ubicación del aparato en tiempo real, también pude saber el número de teléfono correspondiente al chip que estaba siendo utilizado", afirmó.

Salió de inmediato hacia la seccional para comunicar el importante descubrimiento. En la comisaría no había ninguna computadora con internet, por lo que los agentes recurrieron a un mapa colgado en la pared para ubicar la zona. Como era de noche, le dijeron que iniciarían la investigación al día siguiente. Anotaron en un cuaderno la ampliación de la denuncia.

Durante toda esa noche el hombre siguió a través del celular a los ladrones. "Supe a dónde fueron, dónde durmieron y a qué hora comenzaron su actividad nuevamente. Por falta de recursos informáticos, nada de eso pudo ser utilizado por la Policía", lamentó.

Durante una semana fue un investigador al servicio de la seccional. Cada dato nuevo que conseguía sobre la ubicación del celular y movimientos de los ladrones se anotaban en el cuaderno como una "ampliación de la denuncia".

Habló con el subcomisario y este le informó que pedir información a la compañía telefónica podría llevar dos meses. Él mismo se dirigió a la empresa y consiguió la información en minutos.

Como le informaron que la mejor forma de agilizar el trámite era ir directo a hablar con la jueza que dirigía el caso, se dirigió al juzgado. Una actuaria le transmitió que la jueza se comunicaría con la seccional y le recomendó que le entregara a la Policía los datos que había obtenido en la telefónica.

En la seccional le explicaron que el informe elevado al juzgado tenía un error en el número del teléfono, por lo que el trámite debía realizarse nuevamente…

A todo esto, el celular dejó de dar señales. Pasó un mes y volvió a transmitir coordendas. Volvió a la comisaría donde le aseguraron que venían realizando una tarea de inteligencia.

Tres meses después "todo el esfuerzo parece haber sido en vano", concluyó la víctima.