Las multinacionales hacen fuerza por quedarse con las telecomunicaciones

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La controvertida saga del Plan Cardales
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CON LUCÍA TOPOLANSKY

En entrevista con Brecha, la senadora más votada admite cierto malestar con el procedimiento del actual Ejecutivo en el decreto sobre el Plan Cardales; cree que se puede implementar con operadores nacionales y asegura que la ley de telecomunicaciones será una de las prioridades del próximo gobierno. Topolanksy también opina sobre las elecciones municipales y responde sobre el acercamiento de algunos empresarios al presidente electo.

 Periodista: Rosario Touriño.

-¿CUÁLES SON LAS medidas más fuertes que se piensa implementar en los primeros meses de gobierno ?
-Hay puntos que surgen con toda facilidad de lo que fue la campaña: la educación, en cuanto a las escuelas de tiempo completo, el refuerzo de la enseñanza técnica media y la descentralización de la Universidad de la República. Otro es el plan de impacto en vivienda. Después está la voluntad política de ir a una ley de telecomunicaciones, un agujero político que tiene Uruguay y es un tema del primer año de gobierno. Esto va enganchado con una ley postal. Y también está el tema del ferrocarril. Lo más fuerte está ahí. Luego va a estar la creación del ministerio de la Presidencia, y algunas medidas fuertes que se van a tomar en materia de cárceles y el INAU.

-El tema de las telecomunicaciones es muy vasto, ¿qué se va a querer regular con esa ley?
-Es un área con una enorme velocidad de cambio, porque la obsolescencia está a la vuelta de la esquina. Entonces, tiene que existir un marco jurídico amplio para saber cuál es el rumbo que tiene que tener el país, lo más acordado posible. Aspiramos a que sea votado por todos los partidos, porque tiene mucho de política de Estado. Hoy no existe, y hay cuestiones que operan hasta en forma contradictoria. Tenemos un país en el que hay una cantidad de empresas privadas nacionales que trabajan en el rubro y sabemos que en todos los países las empresas multinacionales están haciendo fuerza para quedarse con las telecomunicaciones. Esa discusión hay que darla.

-¿El Plan Cardales se podría cubrir con empresas nacionales?
-Lo que importa del Plan Cardales es que una franja de la población que por razones económicas no tiene otro camino acceda al "triple play" (telefonía básica, cable e internet), y se puede hacer perfectamente en el ámbito nacional. No hay problema. Nadie duda que cuanto más acceso tenga la población es mejor, pero en eso, como en todo, hay muchas formas de hacer las cosas. En esa comisión que se constituyó (N de R: Conformada por el presidente electo) también se ha analizado este tema, y es un asunto que nos preocupa porque hay un montón de sectores de la población que coinciden en que antes de concretar algunos cambios es necesario tener un marco de regulación.

-Por tanto, ¿ considera que tiene que haber una marcha atrás con el decreto? -Yo creo que el decreto puede quedar, pero sin que sea operativo.

-Que quede el texto, pero no vigente…
-Que no quede vigente, entonces da el tiempo para hacer la ley y a la luz de ella se ve qué modificaciones o qué confirmaciones se le pueden hacer al decreto. En realidad esto fue parte de lo que se había acordado. Nosotros en la rendición de cuentas a nivel del Senado introdujimos un par de artículos que iban en este sentido, pero fueron vetados por el Poder Ejecutivo. La bancada de senadores pidió una conversación y el entonces ministro de Industria, Daniel Martínez, en nombre del Poder Ejecutivo, nos aseguró que iba a estar la discusión del marco de telecomunicaciones antes de innovar. Y nosotros nos desentendimos. Nos quedamos tranquilos. Pero después, y no tengo claras las razones porque no tengo claro el apuro, salió esto.

-¿Hubo, por lo tanto, malestar por cómo salió esa norma del Ejecutivo ?
-Sí, personalmente no lo comparto. El orden debe ser primero la ley de telecomunicaciones, lo más acordada posible, en tiempos reales pero no cansinos, y después el reordenamiento de una cantidad de cosas, en las que se incluye el decreto.

-Lo que desagradó fue el procedimiento, entonces…
-El procedimiento, sí, no tanto por el cambio de gobierno, sino por lo que se había discutido con la bancada de senadores. La bancada de diputados ni siquiera lo había visto. En ANTEL hay una cantidad de gente que piensa lo mismo. El sindicato, una serie de operadores privados y algunos ministros también. Entonces uno se tiene que hacer la pregunta de si el apuro está justificado, porque no es el contenido, acá, sino el tiempo.

-¿En el fondo, no pueden existir diferentes líneas de pensamiento: un presidente más abierto a determinado rol de las empresas internacionales y otras fuerzas, como el MPP, con otra visión ?
-Lo que nosotros pedíamos era una cosa previa: el ámbito de discusión. Ahora el presidente entrante creó una comisión, porque como el tema es muy complejo, tiene que tener mucha información. El primer cometido de esta comisión es recoger todo lo que hay desde el punto de vista jurídico y estudiar el marco jurídico vigente para seguir avanzando. Pero, si en el medio de lo que estás se genera ya un escenario que te condiciona, entonces no es el camino que se debe seguir.

-¿En opinión de Mujica -o en su opinión-, cuál es el rol que deberían tener los privados en ese marco regulatorio?
-Aclaro que no hablo en nombre de Mujica. No puedo contestar eso nítidamente. Si se empieza a discutir una ley y ya decís que el rol de Juan, María o de Pedro va a ser éste, entonces para qué se está en una discusión. Nosotros partimos de cero. Partimos de recoger la normativa vigente y pretendemos que esta discusión sea con la sociedad. No sólo que sea un ámbito donde pueda elaborar el Frente Amplio, sino los demás partidos y la sociedad, y ahí están involucrados los privados, los sindicatos, todos.

-También es claro que los grandes capitales internacionales de las telecomunicaciones, como el grupo de Carlos Slim, están ávidos por penetrar en mercados poco regulados.
-Uruguay es una propina en ese concierto mundial, pero se juega mucho ahí, por la pequeñez que tiene. Entonces, mes más, mes menos, para nosotros no está ahí el problema. El problema está en que el camino que se elija sea el más sólido posible.

-¿ Y qué opinión le merece la oligopolización en el mercado de las comunicaciones? ¿Ese marco planeado puede llegar a contener o regular la participación de algunos actores?
-No tengo ningún prejuicio, ni creo que haya cosas de principios ahí. Por eso mismo se necesita que haya una discusión de la ley, para saber qué tanto es monopólico, qué tanto es público, en qué tanto se va a dar participación a los privados; y dentro de los privados hay que diferenciar a los nacionales de los extranjeros. Tampoco los monopolios privados son buenos. Nosotros estamos en desacuerdo. Todo eso hay que verlo y siempre se trabaja con la guía de la legislación comparada. No se puede actuar con esquemas, ni en blanco y negro. La banda ancha es un bien muy preciado. ANTEL es propietaria de toda la fibra óptica. Entonces hay una cantidad de esfuerzos que hizo el país, económicos, técnicos, de recursos humanos, que hay que medir muy bien cómo se juegan.

-¿La ley involucraría todo el terreno del otorgamiento de ondas ?
-Cuando se va a una ley de este tipo, obviamente que vas a tocar el piano en todo el teclado. Es más, personalmente pienso que hay que hacer una ley postal, y no sé si en un ámbito como el de las telecomunicaciones no meto al correo. Otra cosa: hay cuatro radios públicas y un canal público que no sé si deben permanecer en el ámbito del SODRE. Son preguntas que hay que hacerse.

-Es decir, ¿podrían no necesariamente continuar en la órbita del SODRE?
-Nacieron en un lugar por determinadas razones, pero como la historia no es estática, hoy los puedo mejorar y me tengo que preguntar dónde tienen que estar ubicados. Hay que reunir, con cabeza abierta y libre, el mayor paquete de información posible. Es un tema complicadísimo, pero la comisión que se convocó tiene varios tipos duchos en el asunto. Están los organismos reguladores y hay que hacer jugar todo.

-Otro tema es el de la oferta televisiva. La tevé abierta sigue desde tiempos inmemoriales circunscrita a cuatro señales…
-Todo eso reafirma que se está pidiendo a gritos una ley marco. Uruguay debe ser uno de los países del mundo con mayor cantidad de medios per cápita. Está bien y habla bien de Uruguay. Pero esa gran orquesta hay que organizaría. No puede ser una cosa tan caótica, porque siempre hay gente que sale perjudicada. No sé si el PIT-CNT va a seguir armando el canal que quería, pero existen canales temáticos en muchos países, que aportan. Son de interés para sectores de la población. No quiero banalizar, pero cuando prendo el cable tengo una oferta de deportes, de cine, de noticias, Gounnet, y me doy el lujo de elegir. También por el canal de aire puedo tener una señal más especializada. ¿Por qué no? Pero todo eso lo tengo que medir.
No quiero llevar ningún emprendimiento, privado personal, o privado comunitario -como el del PIT-CNT- a la ruina. Si aparecen nuevos proyectos tienen que tener su espectro y funcionar. Todo eso -lo mismo el otorgamiento de ondas de cable y radiales- tiene que estar pensado desde un marco jurídico que a todos nos dé certezas, y no según la voluntad del gobernante de turno.

-Otra cuestión es la revisión de las licencias ya otorgadas. Ya sabemos la polémica generada en Venezuela.
-Eso no está en el espíritu, si bien las licencias son revocables. Esto tiene un espíritu nacional y constructivo. Pero como siempre te quieren meter en un esquemita… Se trata de lo mismo que se hizo en medio ambiente. Se hizo una ley marco, y luego se empezaron a hacer normativas por áreas. Lo mismo en el ordenamiento territorial. Había mil normas municipales. Ahora hay una norma que nos guía colectivamente. Vamos a pasar además por el llamado "apagón analógico", hagámoslo prolijamente.

-¿ Cuando se habla de ley postal, la postura es fortalecer el correo estatal?
-El Correo está en competencia, y eso no lo discutimos. Pero no tiene ley. El Correo es algo muy importante, que puede tener nuevas funciones. Debería estar habilitado para trasladar valores y documentación. Pero tiene que tener respaldo jurídico. Y no sé si El Correo debe permanecer en la órbita del MEC, más bien pienso que no, que sería más lógico que estuviera en la de ANTEL o en un organismo de telecomunicaciones.

-Los correos en el mundo son también grandes redes de distribución. ¿Es viable en Uruguay?
-Puede y debe serlo. Hay que franjear lo que va a hacer el correo nacional, y lo que va a hacer el correo privado. En qué cosas están en competencia y en qué no. A El Correo le pasa lo mismo que a la OSE. En algunos lugares va a pérdida, porque no es rentable llegar, pero ese ciudadano tiene el derecho a recibir su encomienda. Entonces si va a tener una desventaja, hay que ver cómo la compenso. Eso es lo que se tiene que discutir.

-La cuestión de generar otras universidades públicas en el Interior o descentralizar la actual es un temón. ¿Hasta qué punto han testeado la existencia de una masa crítica dispuesta a avanzar en la Universidad?
-Primero, somos conscientes de que la educación universitaria significa docencia, investigación y extensión, y que eso es indivisible, ¿ta? Segundo, quien siga las últimas resoluciones del CDC sabe que hay un plan de regionalización, dentro de las potestades que hoy tiene la UDELAR y sin haber ajustado la ley orgánica. Esto es llevar la educación a la gente. Hay, un vicerrector de regionalización (Gregory Randall) y ya se están pensando centros regionales. En Tacuarembó hay un convenio entre el Hospital de Tacuarembó, el INIA y el DILAVE. Hay polos en Salto-Paysandú, en Maldonado, y alguno más en diseño. Si a partir de esos centros regionales se pare una nueva universidad pública, o Uruguay llega a tener ocho o diez unidades públicas, me saco el sombrero. Si tiene dos, también. Hay algunos impedimentos jurídicos, pero me parece que son salvables. Por supuesto que lo hacemos con concepción de sistema. Pero no concibamos el calco de la UDELAR de hoy, porque de repente en una región no se ponen todas las carreras, sino que se empieza con un germen.

-¿Gérmenes a partir de las particularidades de cada zona ?
-Si se instala una regional en el norte -podría ser en Tacuarembó-, ahí tenemos dos institutos de investigación agropecuaria, un hospital en el área de las ciencias médicas, y hay una fuerte industria de la madera. En Rivera, la UTU abrió una tecnicatura en forestación y no da abasto. La realidad pide y pide. Se puede arrancar con ciencias agrarias y médicas, y después quizás se pueda seguir con las ciencias de la informática y la ingeniería. Se parte de determinadas potencialidades, y creo que hay voluntad en el CDC. Pero además quiero arraigar al profesional al pago. Si formo un médico en Tacuarembó y tiene oportunidad laboral allá, voy a tener un profesional en el Interior que se necesita como el pan. Para mí no está en juego el cogobierno o la autonomía, sino agarrar una ley que tiene 50 años para poner a la UDELAR al ritmo del siglo XXI.

-Mujica ha comentado que el sacudón podría venir mediante el desarrollo de institutos terciarios a partir de la actual UTU. En Pepe. Coloquios dice que la competencia le haría bien a la UDELAR…
-Pepe Coloquios no lo leí y voy a contestar por mí. Si a una tecnicatura de UTU en arroz o forestación -porque además la UTU trabaja en coordinación con la UDELAR y tiene un montón de convenios- se la quiere hacer evolucionar, bienvenido sea. Cuanta más educación terciaria haya, mejor. La palabra competencia -en el buen sentido, en el sentido de ayudarnos a ser excelentes- yo también la he usado.