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SEMANARIO VOCES | INFORMACION | 18/04/2013 | Pág . 4
La generación de contenidos y las telecomunicaciones

por Omar Paganini*
El Ing. Juan Grompone en su artículo de VOCES de la semana pasada, fundamenta la validez del proyecto "Antel Arena" desde la definición de "telecomunicaciones" en idioma español. Y sugiere irónicamente que una vez aceptada la definición de este término, la validez del proyecto se desprende más o menos automáticamente.
Sin entrar a profundizar en el asunto de fondo, es decir el proyecto Antel Arena, del que aún no tengo posición definitiva – aunque sí algunas prevenciones – me parece que hay un aspecto en la argumentación de Grompone – y también en los fundamentos que ha dado la Presidente del ente, Carolina Cosse – que no puede dejarse pasar. Es el asunto de los "contenidos".
Grompone parte de una definición de "telecomunicaciones", que es la siguiente: "Sistema de transmisión y recepción a distancia de señales de diversa naturaleza por medios electromagnéticos."
A partir de allí muestra como las comunicaciones han ido cambiando, para abarcar desde la telegrafía a la telefonía fija, el fax, luego la telefonía celular y finalmente el correo electrónico e Internet. Y muestra como se han ido ampliando el tipo de cosa que se transmite o recibe por las redes de telecomunicaciones. Hasta aquí, no tenemos problema.
Pero luego viene el problema: dice que las telecomunicaciones se amplían hasta abarcar la generación de contenidos. Dando muestras de cierta picardía político-partidaria, dice textualmente, "… Bajo el gobierno de Jorge Batlle, y en la presidencia de ANTEL del ingeniero Bracco, se avanzó otro paso más en la extensión del concepto de telecomunicaciones: la generación de contenidos." Si aceptamos pacíficamente que la generación de contenidos es parte de las telecomunicaciones, se desprende muy fácilmente el resto del razonamiento de Grompone, que se compone de dos silogismos:
Silogismo 1: el cometido de ANTEL son las telecomunicaciones (premisa mayor), los contenidos son una parte de las telecomunicaciones (premisa menor), entonces:
la generación de contenidos es cometido de ANTEL (conclusión intermedia).
Silogismo 2:
ANTEL Arena es una plataforma para generar contenidos (premisa menor 2) 
Entonces:
ANTEL Arena es cometido de ANTEL (conclusión final).
¿La generación de contenidos es parte de las telecomunicaciones?
El problema es que la generación de contenidos es tan parte de las telecomunicaciones, como la producción de soja es parte del transporte naviero, o la generación de niños una parte del transporte escolar. Que las redes de telecomunicaciones permitan transmitir y recibir todo tipo de contenidos, cada vez más variados y más ricos, no nos debe llevar a confundir estos contenidos – lo que se transporta – con las redes o el sustrato que realiza la trasmisión y recepción. Las carreteras transportan automóviles, pero el negocio de operar una autopista no tiene nada que ver con fabricar autos.
Cada vez vamos a ver más cosas que se trasmiten y reciben por las redes, y más aplicaciones de las telecomunicaciones en diferentes ámbitos, la educación, la salud, el deporte, para nombrar algunos. Y eso no quiere decir que la educación ahora pase a formar parte de las telecomunicaciones, ni que la medicina sea competencia de ANTEL.
Las téleos y los contenidos Es cierto que ANTEL se propuso bajo Bracco, durante la presidencia de Batlle, incluir a la generación de contenidos entre sus cometidos, pero eso fue un error que terminó además en un fracaso (el Proyecto Mercurio, en el que varios de nosotros trabajamos profesionalmente, no prosperó y quedó reducido a un impacto muy limitado).
También en esa época fue un fracaso el portal Terra de Telefónica, orientado en el mismo sentido. Algunos países y empresas de telecomunicaciones (las "telco") pretendieron y algunas todavía pretenden, entrar en el negocio de "los contenidos". Con el tiempo se demostró que los principales generadores de contenidos en Internet es la gente y las empresas de todos los rubros, y que los vehículos principales para su consumo son "agregadores" que generalmente no son de las telco (no otra cosa son Google, Facebook, ¡Tunes, etc.).
Algunas "telco" han ido más lejos, comprando medios de comunicación, canales de TV, etc., buscando integrarse verticalmente hacia el negocio de los contenidos. Todos tienen claro que el de los contenidos es otro negocio, diferente de las telecomunicaciones, pero algunos lo codician porque puede ser atractivo o entienden que es estratégico para ellos. Todos lo manejan con unidades de negocios separadas.
Algunas "telco", es cierto, han propiciado la aparición de estadios o centros de espectáculos como el ANTEL Arena. Unidades de negocio autónomas, a veces operadas por terceros, en el afán de avanzar hacia el mundo de los contenidos. Tal vez sea un buen negocio, pero ¿es una buena idea para ANTEL? Tal vez lo sea – habrá que ver – para ANTEL como empresa. Pero, ¿es bueno para el país? En mi opinión, justamente, lo complicado de este proyecto es que pretende extender las telecomunicaciones hacia los contenidos.
Opinamos que, en general, la integración vertical del negocio de las telecomunicaciones hacia los contenidos – que ya vimos que no era un designio inevitable del idioma español, como pretende Grompone – no es deseable. Veremos porqué.
La neutralidad de la red: condición necesaria para la libertad y para la innovación La integración vertical desde el negocio de las telecomunicaciones hacia el de los contenidos, que sin duda es posible, no es buena para una sociedad. Y no lo es porque el negocio de las telecomunicaciones es claramente un negocio oligopólico o monopólico. Requiere enormes inversiones y no lo pueden desarrollar – con la tecnología actual – más que unas pocas empresas operadoras.
Mientras tanto, la generación de contenidos es conveniente que sea lo más plural posible, y con las menores barreras de entrada. La Internet actual permite que millones de personas y empresas de todos los tamaños difundan contenido de lo más variado usando las redes que operan las "telco". Pero si la "telco" tiene intereses económicos en el negocio de los contenidos, tenderá a buscar la forma de favorecer la difusión de sus contenidos sobre los de otros, "flechando la cancha". Eso es lo que está en juego en el problema de la "neutralidad de la red" sobre el que hemos escrito en otras oportunidades. Internet debe ser neutral frente al contenido que se transmite. No debe privilegiar a nadie, ni discriminar a nadie, de la misma forma que las carreteras no deben privilegiar a unos conductores respecto de otros.
Por eso, no es sensato que las "telco" intervengan en el negocio de los contenidos. Todo intento de integrar verticalmente el negocio de las telecomunicaciones con el de los contenidos llevará a que el oligopolio natural que existe en las redes a se propague hacia los contenidos, restringiendo la oferta. Esto ya pasa en otros negocios verticalmente integrados, como la TV o la radio o la prensa escrita. Internet ha significado una revolución, abriendo las puertas a millones de personas a la difusión y creación de contenidos. No es bueno dar un paso atrás, extendiendo los oligopolios hacia el negocio de los contenidos sobre Internet. Juntar el negocio de las telecomunicaciones con el de los contenidos podría frenar la innovación e incluso puede introducir ciertas restricciones a la libertad de expresión.
En conclusión, no es conveniente que "la generación de contenidos" sea parte del negocio de las telecomunicaciones y esto no es un problema del idioma en que estén redactadas las leyes. 
* Vicerrector de gestión económica y desarrollo UCUDAL