La comunión entre televisor e internet abre las puertas a una nueva revolución.

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Tras las normalización de las pantallas planas, la extensión del HD y la proliferación de dispositivos con imágenes en 3D, la próxima gran mutación de los televisores es su conexión a la red de redes
Hibridación es la palabra de moda en el mundo audiovisual. La antigua "convergencia de medios" los ha transformado en un medio híbrido que ya no es ni la vieja televisión catódica, ni la pantalla de plasma del ordenador, ni siquiera la videoconsola o el celular. Es algo que comienza a conjugar todos los elementos digitalizados, susceptibles de mensajes diferentes para ser captados en soportes diversos pero manteniendo sinergias entre ellos.
Al menos eso se pudo apreciar en el Mercado Internacional de Programa de Televisión (Miptv) de Cannes celebrado el mes pasado, y que sigue siendo el centro de compraventa de derechos televisivos más importantes. El propio mercado se ha convertido en un desfile de "tabletas" para visionar los posibles programas antes de acceder a su compra y encontrarse con sus propietarios en unos de los cientos de stands que formaban parte de este mercado.

La televisión híbrida
El ministro de cultura francés, Frédéric Mitterrand, no quiso perderse el acontecimiento para mostrar su interés sobre la solución que en breve tendrá que dar el gobierno galo al denominado fenómeno de la télévision conectée, definiéndola como un "tsumani que viene".

Se refería a la unión de la televisión e internet, que hoy en su país están sometidas a reglamentaciones diferentes: una regulación muy estricta para la TV, mientras que el contenido web escapa a todo control. Su preocupación se basa en "el impacto sobre la economía del sector audiovisual y los modos de consumo de la imagen, fuente de inquietudes y al mismo tiempo de oportunidades".

Los televisores que disponen de un acceso directo a internet hablan ya de un nuevo campo de batalla en el que las cadenas de televisión tradicionales medirán sus fuerzas con competidores como Google TV o Apple TV. La televisión conectada pone en relación sectores hasta ahora disociados: cadenas, productores audiovisuales, editores de contenidos web, suminitradores de acceso a internet y fabricantes de TV. ¿Cómo regular esta compleja realidad?

En definitiva, el ministro venía a poner de manifiesto ese avance de la televisión híbrida al que hacemos referencia, y que de momento no parece afectar a los contenidos. Estos -especialmente los denominados de entretenimiento- se han ido decantando hacia sinergias empresariales que hacen que un producto sea rentable en distintos soportes. El caso más notable es el de los videojuegos y videoconsolas, pero también la telefonía móvil.

Como telón de fondo estaba el posible acuerdo entre algunas multinacionales de Hollywood sobre la descarga de material audiovisual, fundamentalmente de películas, a través de un servidor; toda una revolución en el sistema de distribución, además de la implantación de la alta definición y de 3D para renovar algo que ya no puede llamarse simplemente televisión.

Con respecto al sistema 3D todo hace pensar que no es una moda pasajera, como sucedió en los años 50, sino que, tanto en cine como en televisión, tiene un futuro asegurado.

Todo eso sucede en un año en que, según Eurodata, el consumo diario de televisión ha crecido en el mundo. Y también por primera vez el entretenimiento ha dominado a la ficción, género vencedor en años anteriores.

Desgraciadamente en las conferencia y coloquios paralelos al mercado abundaban más los lugares comunes que las informaciones o experiencias importantes. Connected creativity representa desde el pasado año la novedad. En colaboración con GSMA, unión de telefonías móviles, promovía el intercambio de ideas para conseguir contenidos que ayuden a mantener la fidelización a este nuevo medio. En realidad, ideas low cost de no gran calado.

El mercado de los formatos
Según un informe presentado en la sección Mipformats, el mercado de los formatos crece cada vez más. Los formatos son programas que se presentan en forma de "biblia" de producción, o sea, un detallado esquema de todos los aspectos que definen el producto y describen cómo funciona. En Cannes se presentó una macroencuesta realizada entre 234 ejecutivos de diferentes países sobre este tema. En ella se destaca que, a pesar de la crisis mundial, los formatos crecen, si bien demuestran su preocupación por los presupuestos, muchas veces reducidos, con los que financiarlos.

Los formatos -dicen- son una herramienta sobre la que se debe hacer pilotar la producción nacional como una marca de identidad. Hay muchos canales que gracias a ellos consiguen extender la temporada sobre todo en el otoño y la primavera. Los fines de semana, días en los que la programación es más complicada, se nota un aumento significativo de estos. Aprovechan su tirón para ser referencia en las redes sociales, consiguiendo así un valor añadido que repercute en su difusión rápida, y en su fidelización inmediata. Son atractivos y atraen la publicidad. Cada vez son más las cadenas que reciclan formatos que ya se creían superados

Ficción con nuevas versiones de clásicos
La ficción se aproxima más hacia los estándares del cine: grandes temas, producciones arriesgadas por su coste, historias testadas en la literatura o en el propio cine. Con unos presupuestos que superan los US$ 20 millones de dólares, buscan siempre el amparo de la coproducción a fin de evitar riesgos y garantizar al mismo tiempo una mayor venta y distribución internacional.

Como ejemplo, dos de las series más solicitadas tratan el mismo tema e incluso llevan el mismo nombre: Los Borgia. La primera de ellas es una serie de 12 capítulos producida por Canal Plus Internacional y dirigida por Olivier Hirchbiegel y Philipe Haïm. La otra está firmada por Neil Jordan y Michael Hirst. A este último se debe la serie Los Tudor, un drama histórico.

Precisamente es otro de los coautores de Los Tudor, Steve Shill, al que también se debe la muy polémica serie coproducida por BBC y HBO Roma, el que firma una nueva versión del clásico Ben Hur, con cuatro episodios de una hora y que se estrenará en la NBC norteamericana.

No es frecuente asistir en el Miptv a los denominados screenings, visionados de los productos en gran pantalla para los participantes. Este año se ha hecho con el piloto de Camelot, una producción dramática que consta de 10 capítulos de una hora. Rodada íntegramente en paisajes irlandeses, es una tediosa historia narrada con poco pulso, abusando tanto de los diálogos como de las escenas de sexo y violencia. Una nueva revisión del mito artúrico, esta vez dirigida al público adulto.

Todo lo contrario sucede con la nueva versión de Moby Dick, una coproducción alemano-canadiense, que lleva forma de miniserie de dos capítulos. Es una producción de altura, muy bien narrada, con espléndidas tomas marinas y con una interpretación asombrosa de William Hurt dando vida al Capitán Acab. La historia cuenta también con las interpretaciones de Ethan Hawk y un magnífico Charlie Cox (Encontrarás dragones) en el papel de un joven e inexperto marinero.

También sobre tragedias marinas, esta vez más cercanas en el tiempo que la de la novela de Melville, resurge Titanic, en una miniserie de cuatro horas cada una. Sin salirnos del océano y gracias al empuje que Disney ha dado al tema de los piratas, el sello Hallmark, especialista en miniseries y TV de gran calidad, presenta como cabecera de su lote la nueva versión de la novela de Stevenson, La isla del tesoro, sin duda una de las novelas que más versiones ha vivido tanto en cine como en TV.

Para todos los gustos
El Mipdoc demostró, una vez más, la pujanza del género documental con una oferta tan plural como variada, teniendo en cuenta el mestizaje que desde hace años se va dando en este como en otros géneros televisivos. Los hay de toda clase, desde aquellos más sencillos, hechos casi por videoaficionados, a aquellos que rompen los estándares clásicos y se colocan más cerca de la ficción, recreando parte de ellos con actores.

Los de carácter histórico eran los más solicitados. Lógicamente trataban sobre temas biográficos o aspectos bélicos. En este último caso el acceso a muchos archivos cinematográficos, sobre todo de los antiguos países del Este, ha venido a renovar la librería sobre este tema.

Siguen suscitando la atención aquellos dedicados a la vida salvaje (wild life), a las aventuras en lugares ignotos y los centrados en el turismo y la gastronomía. En este campo la mayoría eran series donde cocineros de todo el mundo enseñan sus recetas más famosas. Muchos de ellos están encontrando acomodo en cadenas especializadas, cada vez más presentes en las multiplataformas. (Aceprensa)