Gobierno cambió la norma de TV digital para pegarse a Brasil.

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LA OFERTA EUROPEA ERA MEJOR QUE LA BRASILEÑO-JAPONESA
El presidente Mujica tomó la decisión final y privilegió la política exterior a lo comercial. Pese a los costos políticos que implica, el Poder Ejecutivo optó por el cambio

Pese a que la oferta de la Unión Europea era superior en materia de cooperación, el gobierno decidió cambiar el rumbo definido por el anterior gobierno y elegir la norma japonés-brasileña para la televisión digital. Las razones que llevaron al presidente José Mujica a tomar esa resolución fueron plenamente políticas.
Los países de Europa habían ofrecido € 6 millones en cooperación, pero Uruguay se quedó con la oferta de Japón y Brasil, que otorgarán US$ 4 millones en tecnología y apoyo, aunque prometen millones en inversiones para instalar empresas en el país, dijeron a El Observador fuentes del Poder Ejecutivo.

La decisión es absolutamente regional, repitieron ayer todos los voceros del gobierno al justificar el cambio hacia el modelo ISDB-T.

Eso es no solo porque todos los países de América Latina (menos Colombia) optaron por esa norma, sino también por la decisión de enviar otro gesto a Brasil. Más ahora, que hay un cambio de gobierno en ese país y la relación personal de Mujica no es tan fuerte con Dilma Rousseff como lo era con Lula da Silva.

Mujica insiste cada vez que puede en que Uruguay tiene que estar prendido al gigante regional y que toda América del Sur debe dejarse liderar por los norteños.

Cómo comunicarlo. Ayer fue un día intenso y cargado de reuniones. Primero el presidente le ratificó la decisión final a sus ministros, algo que ya les había adelantado el jueves pasado en una reunión definitoria. Antes de la decisión de Mujica en el gobierno había diferencias.

El Ministerio de Industria prefería mantener la norma europea y el de Relaciones Exteriores recomendaba cambiar por Brasil.

Ayer los jerarcas de gobierno discutieron cómo transmitir la noticia, sobre todo para no dañar la imagen internacional del país en momentos en que Uruguay quiere promoverse como un lugar para radicar inversiones.

El canciller Luis Almagro y el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, se reunieron con el consejero delegado de la Unión Europea para transmitir la decisión final. Según dijeron ambos, el jerarca europeo "entendió" la decisión uruguaya. El prosecretario Diego Cánepa agregó que continuarán "las excelentes" relaciones con los países europeos porque la uruguaya es una definición "razonable".

A la misma hora de la reunión con Europa, los viceministros Roberto Conde y Edgardo Ortuño le transmitían la noticia del cambio al embajador de Brasil en el país y hoy lo harán a su par japonés.

Por la tarde, Cánepa, Kreimerman y Almagro ofrecieron una conferencia de prensa para confirmar la noticia.

Según dijo Almagro, la decisión fue "eminentemente geopolítica" y con la intención de ser "coherente" con la política exterior del país, que desde el primer día privilegió el barrio.

Cánepa dijo que es una "decisión de fondo" que "no está basada en cuestiones de inversiones" ni en "tecnológicas", sino en "asuntos de política exterior".

"Prevalece sobre otro tipo de cuestiones económicas. Es solo una decisión política que muestra cuál es el lugar que le da el país a la región", dijo el prosecretario. Cánepa señaló que ambas normas tecnológicas "son muy buenas" y que la definición no estuvo basada tampoco en criterios técnicos.

Pero esta decisión tiene costos políticos y económicos, según evaluaron en el propio gobierno. Entre los políticos porque se está echando para atrás una decisión tomada por el gobierno de Tabaré Vázquez y porque se da una mala señal a la Unión Europea.

Entre los costos económicos está la devolución de dinero que Uruguay deberá hacer a los países de Europa, y sobre todo a España, por la cooperación económica y el aporte de tecnología. Kreimerman dijo que es poco dinero.

La decisión del gobierno contó con el apoyo de algunos dirigentes de la oposición, como el senador nacionalista Sergio Abreu.