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El gobierno se cuida para no develar tareas de inteligencia
Cada vez que se presenta la oportunidad, los funcionarios del gobierno de José Mujica dejan en claro que los servicios de información e inteligencia tienen, por su propia condición, un estatus que les permite funcionar con una independencia tal que, incluso, quedan a salvo de algunas preguntas que pueden comprometer su trabajo.

Es así que el miércoles 8 en el Parlamento el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se exaltó cuando el diputado Jaime Trobo le preguntó acerca de los aparatos que se utilizan para realizar escuchas telefónicas. "No, con esta cantidad de gente no, no vamos a hablar de la tecnología", dijo el jerarca en medio de la sesión de la Comisión de Constitución, según informó el jueves el semanario Búsqueda. Trobo le dijo a esa publicación que en una reunión que mantuvo con el presidente Mujica en la Torre Ejecutiva, este había compartido "la misma preocupación" ante la posibilidad de que se estén realizando escuchas telefónicas ilegales. En la comisión, el parlamentario blanco expresó esa inquietud pero Bonomi le dijo que las escuchas telefónicas son una herramienta importante para luchar contra el crimen organizado y, además, se realizan siempre con el aval de la Justicia. Sostuvo además que el equipamiento con el que cuenta el Ministerio del Interior es "vetusto" y se negó a dar más detalles acerca de esos equipos.

Pero las reticencias de los gobernantes a informar sobre estas actividades no son nuevas. En junio de 2006 la página web de Presidencia divulgó que el gobierno había comprado, con destino al Ministerio de Defensa, un bloqueador de celulares, un micrófono para pared y dos relojes grabadores para que fuesen utilizados por la inteligencia militar. La adquisición se realizó a una firma israelí a través del mecanismo de compra directa. "Haber colgado eso en internet es el colmo. Es una compra obviamente reservada del Estado pero a alguien se le chispoteó. Cuando lo cuelgan, alguien cree que puede preguntar lo que vos creés que podés preguntar y que yo no voy a contestar. Vos no tenés la culpa", le respondió el entonces ministro de Defensa, Luis Rosadilla, a un periodista que le preguntó sobre el funcionamiento de los servicios de inteligencia.

Y agregó: "¿Qué va a regular eso? Imposible que nada regule eso. Es una actividad de inteligencia y tienen regulado su marco. Hay un decreto que regula la Dinacie (Dirección Nacional de Inteligencia del Estado) pero no hay ninguna norma de procedimientos de inteligencia. No la hay en ninguna parte del mundo".

Poco después, el senador colorado Pedro Bordaberry envió un pedido de informes al Ministerio de Defensa en el que preguntó acerca de los aparatos de escuchas telefónicas con los que cuenta la Dinacie. Le respondieron que esa división no tiene equipos para cumplir tareas de espionaje y precisaron que la División de Investigaciones y Narcotráfico de la Prefectura Naval sí cuenta con un equipo de grabación de llamadas telefónicas con capacidad para interceptar hasta 24 líneas de celulares o fijas.