Edgardo Ortuño, subsecretario de Industria, Energía y Minería.

Ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman.
noviembre 12, 2010
MUJICA VIAJA A ECUADOR
noviembre 15, 2010

 

Apostamos al desarrollo con altos niveles de bienestar y justicia social

Desplegar una política industrial en común acuerdo con todos los actores que fortalezca y diversifique la estructura productiva e impulse las infraestructuras en energía y comunicaciones, son las premisas para asegurar el crecimiento a futuro

Sobre la base del trabajo hecho hasta el presente, el buen clima económico por el cual están pasando los productos del país y la región, es que el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) construye los lineamientos de las política a adoptar en los próximos años.
Para el actual período, el objetivo es continuar con las políticas del primer gobierno del Frente Amplio e incorporar nuevos énfasis "porque aparecen nuevos objetivos", señaló a El Observador, el subsecretario de la cartera ministerial, Edgardo Ortuño.
Al respecto, Ortuño explicó que se estará trabajando en conjunto con otros ministerios, los empresarios y los propios trabajadores para atender de forma satisfactoria tres aspectos clave para el desarrollo del país: la transformación de la estructura productiva, la energía y las telecomunicaciones. Para esto, "además estamos trabajando en el fortalecimiento institucional del Ministerio", indicó. A continuación, la entrevista realizada con el Subsecretario del MIEM.
¿Qué desafío encuentra la actual administración?
Mientras el desafío principal del período anterior fue transitar de la crisis al crecimiento enfrentando el estancamiento y la emergencia social, lo que se logró con éxito; ahora el gran desafío es consolidar el crecimiento económico avanzado hacia un verdadero desarrollo con mayores niveles de bienestar y justicia social, sustentado en el fortalecimiento y la diversificación de la estructura productiva. Un país con proyecciones de crecimiento como el nuestro necesariamente debe plantearse el desarrollo de sus capacidades productivas, el despliegue de sus infraestructuras que le den soporte, y políticas de innovación, formación y capacitación de su gente, además de mantener los niveles de estabilidad y buen desempeño de las políticas macro que vienen distinguiendo a nuestra economía.
¿Cuáles son los planes al respecto?
Para asumir estos nuevos desafíos es fundamental el papel de los ministerios de la producción y la infraestructura, como brazos ejecutores de políticas claras del Estado que, articulando con empresarios y trabajadores, nos permitan aprovechar la impresionante ventana de oportunidad que tiene Uruguay para pegar un gran salto hacia adelante. Un salto que nos permita ser más que un país exportador de materias primas, con niveles creciente de valor agregado, innovación, nuevas áreas con complementación productiva en la región y capacidad de exportación competitiva.
Nosotros estamos trabajando en el fortalecimiento institucional del Ministerio en esa perspectiva. Nos toca atender tres aspectos claves para ese desarrollo del país que queremos: el fortalecimiento con transformación de la estructura productiva, la energía y las telecomunicaciones, dos infraestructuras imprescindibles para seguir creciendo.
¿Qué implica ese trabajo?
Eso supone impulsar las distintas cadenas productivas tradicionales
que nosotros llamamos motores de crecimiento como las agroindustrias o la automotriz -que está en etapa de expansión- y las nuevas que son intensivas en innovación como el software, la biotecnología o el audiovisual. Supone a la vez generar condiciones para la inversión extranjera y también incentivar las capacidades nacionales de nuestras empresas, apoyando en particular a las pymes, que es una responsabilidad prioritaria del MIEM, como lo es lo vinculado a la propiedad intelectual industrial que es un tema clave cuando hablamos de innovación y economía del conocimiento.
En materia de energía, gracias a los avances del período anterior y los acuerdos multipartidarios, vamos a tener como país, una transformación de la matriz energética realmente histórica en los próximos años. Uruguay está procesando una revolución de su matriz en silencio, como resultado de la introducción de las energías renovables con avances notables en eólica, proyectos importantes en biomasa y solar térmica, bio-combustibles, y como resultado de los acuerdos con la región que permitirán sumar la interconexión con Brasil a la ya disponible con Argentina, avanzar en el intercambio energético con Paraguay y Bolivia, y multiplicar la disponibilidad de gas en el período con la planta regasificadora.
A su vez, así como se construyó una Política Energética a 2030 tenemos que construir un Plan Nacional de Desarrollo de las Telecomunicaciones por lo menos a diez años, que consolide a Uruguay como una referencia en la región en materia de TICs y le permita compararse con los países de punta. Si pudimos hacer el CEIBAL, tenemos que poder lograr duplicar los hogares con banda ancha, mejorar la calidad y velocidad en la conectividad del
país, garantizar el acceso a internet para todas y todos los ciudadanos, desplegar la tv digital que aportará alta definición, pero también mayor diversidad, interactividad y nuevos contenidos; entre otros proyectos.
Uruguay tiene todas las condiciones para ser un país 100% digital. Este debe ser el marco de elaboración de las leyes de Telecomunicaciones y de Servicios de Comunicación Audiovisual, porque se trata de actualizar la normativa de acuerdo a los desafíos y objetivos que tiene Uruguay en estas áreas que son clave para su futuro. Las Políticas e instrumentos deben estar al servicio de un proyecto. En ese sentido, debemos trabajar al mismo tiempo en lame-jora sustancial de nuestras capacidades a nivel de infraestructuras tecnológicas -como por ejemplo en extender al máximo nuestras redes de fibra óptica e incorporar tecnología inalámbrica de cuarta generación- y en desarrollar a la par nuestras capacidades en la producción de los contenidos que circularán con fluidez creciente por diversas redes convergentes; en ese marco la industria audiovisual tiene un enorme potencial en este país y nosotros queremos desarrollarla con proyectos como el del Parque Tecnológico Audiovisual y otros, porque afortunadamente el nuestro es un país con gente muy creativa y con muy buen nivel técnico en todo lo relacionado con la cultura. Allí también hay un capital a potenciar.