Diferentes opiniones en el gobierno sobre la TV digital.

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MUJICA DECIDIRÁ EN DOS SEMANAS SI MANTIENE DECISIÓN DE INSTALAR SISTEMA EUROPEO O CAMBIA PARA EL JAPONÉS

En la cancillería, el Ministerio de Industria y en la Presidencia se registra un debate

El gobierno resolverá en las próximas dos semanas qué modelo elegirá para implementar la televisión digital terrestre luego del apagón analógico.
El presidente José Mujica, quien tiene por estas horas la decisión final en sus manos, dijo el lunes pasado en el Consejo de Ministros que "es hora de tomar una definición", luego de haber recibido tanto a los gobiernos de Brasil y Japón como a los de la Unión Europea, contaron a El Observador fuentes del Ejecutivo.

Según los informantes, hay indicios de que es posible que Uruguay cambie la decisión adoptada en 2007 y se defina por la norma ISDB-T, desarrollada por japoneses y brasileños. De todas formas, la última palabra la dará el mandatario en los próximos días y "no hay nada 100% definido", explicaron las fuentes.

La resolución será política y no técnica, ya que en la administración entienden que ambos modelos son útiles prácticamente para las mismas cosas (ver recuadro).

Los motivos para inclinarse por el modelo nipón-brasileño son múltiples, pese a que las opiniones son variadas dentro del Poder Ejecutivo.

Por ejemplo, en el Ministerio de Industria primaba la idea de continuar con la norma europea DVB-T. De hecho, el ministro Roberto Kreimerman fue quien firmó un convenio de financiación con la Unión Europea por ese modelo durante la transición del gobierno de Tabaré Vázquez al de Mujica. Sobre el final de la anterior administración Kreimerman fue subsecretario de esa cartera. El ministro estuvo en Tokio hace un par de semanas.

Pero es en la cancillería, lugar donde Mujica centró la evaluación en los últimos meses por "cuestiones políticas", donde se dan los argumentos a favor del cambio. La opinión que predomina allí es a favor del modelo ISDB-T, ya que algunos jerarcas de esa cartera consideran que "hay que seguir dando buenas señales a Brasil" tras el cambio de gobierno, por más que será la continuación de la línea del ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

En el Ministerio de Relaciones Exteriores se considera que, ante la importante cantidad de inversiones japonesas en la industria automotora y las recientes quejas por el nivel de conflictividad en el sector, sería bueno emitir una señal positiva hacia ese país. En la Presidencia hay opiniones divididas entre quienes se inclinan por la norma japonesa y quienes creen más adecuado el modelo europeo. Falta solamente que el presidente laude.

Negociación. En los últimos meses el lobby gubernamental extranjero fue intenso.

El gobierno japonés envió en dos oportunidades a jerarcas de peso de la administración. En una de ellas visitó Montevideo el viceministro de Asuntos Interiores y Comunicaciones Tetsuo Yamakawa. Fue acompañado por una delegación de peso. Hace unas semanas llegó otro grupo.

Además el ex ministro de Comunicaciones de Brasil, Helio Costa, visitó Montevideo en secreto en una oportunidad. Varios jerarcas del gobierno también pasaron por Brasilia.

A diferencia de los brasileños y los japoneses, la Unión Europea hizo su lobby pero en forma más silenciosa.

Cuando Mujica asumió la Presidencia en marzo, ya se rumoreaban posibles cambios en la postura de Uruguay respecto a la TV digital. El 1º de marzo, cuando lo saludó al flamante presidente, el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, agradeció en nombre de toda la Unión Europea la decisión de Uruguay tomada por el gobierno saliente.

Como todos los países de la región -menos Uruguay y Colombia- se inclinaron por la norma ISDB-T, en el gobierno existían dudas de que a Europa le siguiera interesando estar en Uruguay, un mercado tan pequeño.

De todas formas, los países de ese continente siguieron insistiendo en procura que Uruguay mantenga su decisión.

La Unión Europea comprometió € 6 millones para, entre otras cosas, la digitalización de Televisión Nacional. Más de € 1 millón ya se hizo efectivo, por lo que ante la eventualidad de cambio en la decisión Uruguay se expone a un incumplimiento.