Demasiado lenta

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Demasiado lenta
A nivel residencial las cosas no parecen ser tan graves, pero hay empresarios que advierten sobre un atraso en el ancho de banda que afecta la competitividad y las posibilidades de crecimiento de la economía

POR MARÍA DE LOS ÁNGELES ORFILA DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

Si Mafalda se dibujara ahora, su tortuga no se llamaría Burocracia, se llamaría Banda Ancha", dice Gonzalo Frasca, fundador de Powerfull Robot Games, un estudio de desarrollo de videojuegos. La lentitud de la transmisión de datos vía internet saca canas verdes a usuarios que quieren surfear a gran velocidad, pero perjudica más a teletrabajadores y pequeñas y medianas empresas que ven afectada su competitividad por conexiones demasiado lentas y caras para un mundo que navega a ritmo vertiginoso. La discusión llegó incluso al Senado donde el colorado Pedro Bordaberry reclamó debatir qué banda ancha necesita el país.
Frasca pensó varias veces viajar a Buenos Aires solo para enviarle un archivo a un cliente. "Internet fue diseñado para sobrevivir a una segunda guerra mundial y no a Uruguay. Vivimos en el ciberdespacio", expresa. Federico de los Santos, impulsor de la campaña Más Ancho de Banda, recuerda que un importante cliente tuvo que suspender una reunión porque, después de descargar un archivo durante dos días, tuvo que comenzar de nuevo porque estaba dañado. "Un problema así puede hacer caer un negocio de miles de dólares", afirma. Algunos especialistas relatan que la imagen de la empresa se ve afectada cuando sus clientes internacionales tienen conexiones residenciales más veloces. Jorge Oyhenard, director de Creativaint, opina: "Quien debe ser nuestro socio para acercarnos al mundo, nos frena y aleja".

Las empresas de TI (tecnologías de la información), diseño y audiovisuales y, en especial, aquellas que no pueden costear un servicio como Dataexpress de ANTEL o similares en Telmex –los que necesitan líneas digitales directas–, son las que más se resienten por una conexión lenta. Por ejemplo, una conexión de 256kilobites por segundo (Kbps) de subida, en el mejor de los casos, permite transferir el contenido de un DVD de 4,7Gigas (G) en 41 horas. "Los negocios hoy día se mueven a la velocidad de internet de EEUU; no a la velocidad de Uruguay", agrega de los Santos.

medio lleno y medio vacío. El director nacional de telecomunicaciones, Gustavo Gómez, en entrevista con El Observador, reconoció que hay insuficiencias para atender al sector que exige alta velocidad. "Cuando se pide 3Megas por segundo (Mbps) o 4Mbps para arriba, ahí estamos muy mal respecto a la región", dice (ver página 5). Según datos del Barómetro Cisco de Banda Ancha 2008-2010, las velocidades de 1Mbps o mayores representaban a diciembre de 2009 el 16,9% del mercado; mientras que en Chile y Argentina superaban el 50%. Sin embargo, Gómez expresa que estas conexiones cubrirán el 70% (incluye la banda ancha móvil que por ahora no ofrece más de 1Mbps de bajada) en el corto plazo.

No obstante, el llamado grupo de los "heavy users", es decir, los usuarios avanzados de internet, todavía no ha sido prioritario, debido a que el primer objetivo del gobierno ha sido popularizar la banda ancha. En este sentido, tres de cada 10 hogares uruguayos contaba con un servicio de banda ancha fija a junio de 2010. La meta es duplicar ese indicador para el primer semestre de 2012. Cisco muestra que la penetración de la banda ancha es de 9,97% (19,3% si se considera el Plan Ceibal), un guarismo muy similar al de Chile y Argentina, pero que no distingue entre hogares y empresas.

El presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), Álvaro Lamé, prefiere garantizar primero el acceso de toda la población antes de que un número limitado de usuarios obtenga más velocidad. Esto responde a que los "heavy users", alrededor del 15% de los usuarios de banda ancha consumen el 70% de la misma, enlenteciéndola para el resto. Lamé reclama que estos usuarios paguen un servicio diferencial, lo que permitiría abaratar los consumos menores.

Por su parte, De los Santos y Néstor Juchnewicz, otro promotor de Más Ancho de Banda, entienden este objetivo loable pero rechazan que el acceso a internet "se nivele hacia abajo". "Un país productivo requiere una internet que sirva para producir. La política del gobierno es que si no se puede llegar con 20Mbps al poblado más alejado de las centrales telefónicas, no se le ofrece a nadie", comenta De los Santos. Su colega es más duro: "Es totalmente utópico el concepto de universalización. Mientras haya ricos y pobres habrá brechas, incluida la brecha digital". Y añade: "La banda ancha ya no es una cosa de "nerds´; es un asunto de vital importancia para el futuro de los uruguayos".

más por menos. La meta del gobierno es que para 2011 se logre un mínimo de 1Mbps de bajada (velocidad a la que se puede descargar archivos) para las conexiones ADSL que espera que repliquen los operadores privados (Telmex, Dedicado, Movistar y Claro). "Es un derecho de las personas tener esa velocidad", dijo Gómez a El Observador. Esto colocaría al país por encima de lo que EEUU y la Unión Europea definen como banda ancha: desde 256Kbps y 768Kbps, respectivamente; pero a 99 cuerpos de Finlandia, que declaró la banda ancha como derecho humano y se estableció un mínimo de 100Mbps.

Algunos especialistas en informática consultados por El Observador sostienen que es correcto plantear un mínimo de 1Mbps y 256Kbps de subida para una conexión residencial. Lamé lo considera algo "razonable" siempre y cuando se garantice acceso las 24 horas y a precio fijo. Pero otros son más ambiciosos. Joaquín Almandoz, consultor en tecnologías móviles, pide 4Mbps para soportar bien la transmisión de video.

Pero estos expertos reclaman mucho más para teletrabajadores y empresas. Nadie pide menos de 4Mbps de bajada y 512Kbps de subida, aunque De los Santos entiende que las empresas deben ofrecer la posibilidad de contratar planes de 10Mbps o 20 Mbps. El servicio ADSL de la línea Empresarial más grande es de 4Mbps por un cargo mensual de $ 4.980. Las opciones de 100Mbps y de 155 Mbps corresponden al servicio Dataexpress que, por necesitar líneas digitales directas, es más oneroso. "Si un teletrabajador en promedio factura US$ 1.000 por mes, no puede ser que el costo de internet sea también de US$ 1.000", dice.

Por otra parte, ANTEL anunció que sus contratos de ADSL Libre de 512Kbps, 640Kbps, 1Mbps y 2Mbps pasan a contar con 1Mbps, 1,5 Mbps, 2 Mbps y 3Mbps de velocidad de bajada, respectivamente.

De los Santos propone que ANTEL establezca planes de 70G y 100G con precios inferiores al actual ADSL Libre de 4Mbps ($ 2.120). "Los servicios por tráfico tienen un error de concepto malísimo porque limitan tanto por tráfico como por velocidad", explica. Ocurre que las velocidades contratadas son el máximo que se puede obtener. El Observador probó una conexión de 2Mbps/256Kbps en dos tests (adsltest.com.uy y zdnet.com) en diferentes horarios. El primero siempre mostró mejores resultados que el otro. Por ejemplo, el mejor resultado de Antel Speed Test fue de 1,87Mbps y el peor fue de 1,23Mbps (la mitad de la velocidad en que debería haberse descargado); mientras que Zdnet reveló 1,3Mbps y de 828Kbps, respectivamente. Las velocidades máximas dependen, entre otros factores, del tráfico en el servidor y de la distancia entre el usuario y telefónica más cercana.

Dentro del debate por más y mejor banda ancha hay cierto consenso entre gobierno y privados en que los precios de los servicios ADSL residenciales son competitivos en la región, sobre todo aquellos llamados de "puerta", es decir, los básicos (por ejemplo, en Uruguay se pagan $ 490 por 1Mbps; mientras que en Argentina cuesta $ 295); pero al aumentar la velocidad –lo que le interesa a las empresas– los precios uruguayos duplican a los vecinos, y ofrece menos velocidad. En Argentina se ofrecen 20Mbps como plan residencial por $ 3.100, 62% menos que el plan ADSL Empresarial de 4Mbps, puesto que no existe algo similar para el hogar. De los Santos pide compararse con aquellos donde está la competencia: EEUU, Polonia, España, India, Rumania, entre otros. En estos se paga entre 10% y 25% de lo que cuesta en Uruguay (ver infografía). Los expertos consideran que es necesaria una reducción de hasta el 50% de los costos para ganar competitividad por esta vía. "No se puede seguir sobrevendiendo una salida acotada. Si nuestro único proveedor actual no puede hacer esto, debería dar un paso al costado y dejar que otros jugadores puedan ofrecer ADSL e internet por TV cable", dijo Oyhenard.