Cortito y concreto: 25 años del SMS

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Masificado a todas las edades y clases sociales, en Uruguay se mandan más de 480 millones de SMS en un solo mes

POR GERARDO MINUTTI

Hace 25 años el trabajo conjunto de técnicos alemanes y franceses permitió la creación del estándar de comunicación Short Message Service, popularizado por sus siglas SMS. No fue hasta hace unos 10 años que la mensajería de texto a través de celulares se masificó y cambió conductas, patrones culturales y formas de comunicación. Para dimensionar su alcance basta referirse a las cifras de Uruguay: en diciembre de 2009, y solamente en ese mes, se enviaron 480 millones de SMS, según datos de la Ursec.
En Estados Unidos se envían más de cuatro billones de mensajes de texto por día, y el negocio genera más de US$ 150.000 millones por año. En 2009, la cantidad de mensajes de texto enviados en aquel país subió 50% y por primera vez la cantidad de datos de SMS (email, descargas de videos, música y servicios) superó la cantidad de datos de voz de llamadas desde celulares, según la consultora Nielsen. En Argentina, los mensajes de texto ocupan 34% de la telefonía celular, contra 27% de las llamadas.

Mensaje omnipresente. El SMS como paradigma de lo concreto, funcional, práctico, rápido e instantáneo ha revolucionado la sociedad, a tal punto que las reuniones de amigos y de trabajo, las citas amorosas, los negocios y tantas otras cosas se arreglan con un simple mensaje de texto. Entre los más jóvenes, los SMS tienen su propia jerga, que dice Tqm (te quiero mucho) y manda Bss.

Para la docente e investigadora en Ciencias de la Comunicación Mónica Stillo, el mensaje de texto no promueve la comunicación, sino más bien el contacto. Habilita la sensación de poder estar en distintos lugares al mismo tiempo. No es un espacio para la reflexión, sino que lo primordial es ponerse en contacto, señaló.

EL SMS no solamente crea una ilusión de sincronía entre quien lo recibe y quien lo manda, sino que además, según la especialista, hace que los protagonistas se sientan menos expuestos o vulnerables. Como ejemplo, puso el caso de una pareja que estando en la misma casa se peleó y luego se reconcilió a través de mensajes de texto.

El psicólogo Roberto Balaguer, coautor del libro Hiperconectados, también considera que el SMS es un facilitador de encuentros y a muchos les ayuda a decir cosas que en otras instancias de comunicación no se animarían. Tiene un nivel de complicidad muy alto, genera su propio espacio, con sus propias reglas. Obliga a ser sintético, a decir cada vez más cosas en menos espacio, algo que va en línea de otras herramientas como Twitter, destacó.

Para la socióloga Ana Laura Rivoir, integrante del Observatorio de Tecnologías de la Información y Comunicación de la Universidad de la República, una de las razones que ha permitido la explosión masiva de los SMS es su ubicuidad: Las sociedades han ido cambiando y cada vez dependemos menos de estar en un lugar determinado para poder comunicar. El mensaje de texto permite comunicar independiente del lugar donde se encuentra la persona, el desprendimiento de lo espacial es mucho mayor.

Tdo ok. En el mundo ya hay diccionarios de lenguaje SMS, ese que utiliza su propia jerga para hablar en poco espacio y rápidamente. A medida que pasan los años, esa modalidad se sigue ampliando, principalmente entre los más jóvenes que se apropian de ese sistema casi como una forma de marca generacional.

Al mismo tiempo, y pese a la aceptación y penetración del SMS, siguen los cuestionamientos sobre este uso del lenguaje y sus posibles consecuencias en la escritura en otras instancias, como la presentación de un trabajo para el liceo o la facultad.

Para Rivoir, la jerga del SMS contribuye a la diversidad de formas de expresión: No soy alarmista, incluso creo que contribuye a que los usuarios escriban y lean más.

Por su parte, Stillo señaló el carácter híbrido del mensaje de texto, ya que mientras que el código que se evidencia es el de la escritura, el código detrás es la oralidad. Creo que es muy propio de los adolescentes y en ellos genera un vínculo de pertenencia muy fuerte. En general, me parece que gente que antes escribía muy poco ahora escribe más, en cierta manera se vuelve a la escritura, dijo.

Balaguer compartió ambas opiniones y remarcó el hecho de que hace 25 años no se escribía tanto como ahora: Incluso, antes hasta daba vergüenza escribir. Hoy el SMS obliga a escribir porque tiene un peso muy grande en las conductas sociales. La persona que tiene dificultades para expresarse o escribir las va a manifestar en el SMS, una carta o un mail.

En cuanto a las edades, el autor de Hiperconectados mencionó que es claro que adolescentes y jóvenes casi se han olvidado de lo que es una llamada para darle un triunfo casi aplastante al SMS, el chat y las redes sociales, mientras que entre los adultos el mensaje de texto cumple un objetivo mucho más funcional.

A la hora de hablar sobre el futuro del SMS, Rivoir hizo hincapié en que los años han ratificado a esta tecnología como una herramienta de comunicación extremadamente práctica, algo que le ha permitido desbancar a competidores esporádicos. A su vez, la socióloga dijo que el bajo costo juega un rol determinante para apostar a su permanencia por muchos años.

La gente se apropió de esta tecnología y la usa de acuerdo a sus necesidades, esa es una condición muy fuerte, mencionó Stillo, quién también ve al mensaje de texto con fuerte presencia para el futuro.

La consultora Nielsen estima que para 2013 se enviarán casi nueve billones de SMS diarios en Estados Unidos. En agosto de 2008 un usuario promedio de telefonía móvil en Uruguay enviaba 98 mensajes de texto por mes; en diciembre de 2009 esa cifra llegó a los 202 SMS por usuario activo.

Pensando en frío, son solo 160 caracteres. La realidad marca que ese espacio en el celular es bastante más que un simple mensajecito.

Cifra

202
Son los mensajes de texto que envió, en promedio, cada uruguayo en diciembre de 2009. (Ursec)

$ 0, 99Es el costo que tiene el envío de un SMS en Uruguay, razón que ha permitido llegar a todas las clases sociales.