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noviembre 30, 2012
Prensa diciembre 2012
diciembre 6, 2012

Referentes de los principales centros de investigación coinciden en la necesidad de coordinar el ingreso de tecnología y su uso
escribe María Paz Sartori

Para investigar, los científicos necesitan tecnología. Los equipos de alto porte, seis en Uruguay, son aquellos que superan en costo el millón de dólares. La mayoría se concentran en valores más bajos: hay 247 equipos de entre 25.000 y 50.000 dólares y 69 de entre 50.000 y 75.000 dólares, de acuerdo al Primer Relevamiento Nacional de Equipamiento Científico Tecnológico realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC).

"Tenemos mucho equipamiento pero de bajo costo", dijo Álvaro Mombrú, director del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) e investigador del Polo Tecnológico de Pando, durante la presentación del informe el viernes 16.

Por eso los investigadores muchas veces deben recurrir al exterior para usar los más caros. Pero a menudo hay mucha demanda en la región porque están ocupados por otros científicos. Eso hace que deban esperar por un equipo durante meses, siete u ocho por ejemplo.

Planificar. "Un país tiene que planificar su desarrollo productivo. No podemos tener cinco equipos iguales. Hay que fijar qué equipos van a ser únicos y cuáles compartidos. También cuáles hay que tenerlos todos los días al lado", opinó Laura Fornaro, doctora en química, investigadora y directora del Centro Universitario Región Este de la Universidad de la República.

"Tiene que haber un diseño estratégico de la compra de un equipo para seleccionar el que más se adecua a las necesidades y que se preparen con tiempo para recibirlo", dijo Gustavo Folle, jefe investigador y presidente del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable y coordinador de plataforma en Pedeciba. Según el relevamiento hay equipos que llegaron al país en 2005 que todavía no fueron instalados.

"Me gustaría hacer un taller con todas las instituciones para hacer un plan nacional y ver de qué manera podemos dividir y compartir responsabilidades", coincidió Luis Barbeito, médico especialista en biotecnología y director del Instituto Pasteur de Montevideo.

Parte de esta planificación incluye elegir bien los equipos, por su costo y utilidad.

"He visto gente que elige uno porque es el que había en donde fue de pasantía ?al exterior?. Terminan comprando equipamiento que no es el mejor ni el más económico. Por ejemplo, en un caso se gastaron 80.000 dólares que podrían haber sido 50.000. Hay errores por no ayudar a elegir y comprar bien los equipos", dijo Fornaro.

Además, "en la academia a veces no se sabe exactamente las aplicaciones que puede haber ?de los equipos disponibles?. Nos contactan de la región sabiendo mejor lo que nosotros estamos capacitados para hacer. Es un poco llamativo", pero eso se soluciona con información centralizada, disponible y actualizada, opinó Folle.

Poder utilizar el mismo equipo para distintos propósitos es clave para aprovecharlo al máximo. En Uruguay ya hay "una muestra de madurez muy grande. Los equipos de investigación se usan también para dar servicios a terceros, a empresas. Demuestra que si el país apuesta a inversión de equipos tiene su devolución", dijo Mombrú.

"Cada vez hay equipos más avanzados y debemos evitar el rezago, ya no internacional sino con la región", opinó Mombrú y destacó las iniciativas de producción de tecnología uruguaya.

"Revela que tenemos una masa de investigadores no con ganas de participar de redes internacionales siendo vagón de cola sino en serio", opinó Mombrú.

Por otra parte, la capacitación es otro punto importante. Los investigadores coincidieron en la necesidad de contar con técnicos capacitados que sepan cómo manejar los equipos. Si existe un centro en donde se puedan encontrar los equipos sería beneficioso para los técnicos, que pueden centralizar su trabajo allí.

Capacitar a un técnico lleva un año y lograr que tenga un nivel excelente lleva dos. Hay demanda del exterior por estos recursos humanos y se corre el riesgo de que exista un problema, porque los sueldos que ofrecen afuera son mejores comparados con Uruguay.

Fondo emergencia. Algunos de los equipos utilizados tienen más de 15 años pero siguen funcionando.

"Es una buena noticia porque indica que hay una buena tarea realizada por parte de las instituciones y los coordinadores de plataformas, aunque es bastante complicado obtener los fondos disponibles en algunas instituciones para mantenimiento", opinó Folle.

Esta realidad "es tan así" que en 2012 el Pedeciba tuvo que "inventar" un fondo para reparación, mantenimiento y actualización, porque muchas instituciones no contaban con fondos y había equipos que ya no estaban operativos o comenzaban a funcionar con problemas, destacó Folle.

"La existencia de un fondo central con acceso rápido y justificado para fondos de reparación" es necesaria, agregó. Sin embargo, la reparación de los equipos de alto porte también requiere su tiempo, porque los técnicos deben viajar desde el exterior.

La ingeniera agrónoma Alicia Feippe, investigadora principal del Programa Nacional de Investigación Frutícola del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), opinó durante el evento del BID, CSIC y ANII, que es importante contar con un fondo de emergencia que asegure el funcionamiento de los equipos, porque si se rompen "se pueden perder trabajos de años".

"Hay investigadores trabajando con dos palitos en vez de con buenas herramientas. ¿Cuánto puedo potenciar a los investigadores si les compro buenos equipos?", cuestionó Barbeito.

Estudiantes. Los estudiantes de grado deberían tener acceso y entrenamiento sobre cómo utilizar la tecnología. Los equipos no deben utilizarse solo para investigación y para brindar servicios a la industria.

Cuando viajan al exterior a realizar pasantías "tienen una brecha muy grande" con los estudiantes que sí conocen los equipos. Los uruguayos "se encuentran con equipos que no sabían ni que existían" y esto requiere "un esfuerzo extra".

"Cuando nosotros mandamos a nuestros estudiantes a hacer una pasantía o un estudio a nivel internacional, esto permite vincularnos. Pero vuelven y no tienen el equipamiento para aplicar" lo aprendido, comentó Feippe.

Fornaro destacó que además se deben tomar en cuenta temas como la potencia eléctrica disponible, el agua y el saneamiento y el acceso a Internet mediante fibra óptica.