Banda ancha a contrapelo.

Conexión a redes de la región para ampliar el ancho de banda.
septiembre 9, 2010
Suerte en la empresa.
septiembre 9, 2010

EDITORIAL
Lo único peor que un monopolio es un monopolio ineficiente. Un caso que le cuesta caro al país es la lentitud y el costo de los servicios de banda ancha de Internet, que ANTEL maneja en forma exclusiva. Es un atraso tecnológico y tarifario que deteriora directamente la competitividad de las empresas de nuestro país. El director de Telecomunicaciones del Ministerio de Industria y Energía, Gustavo Gómez, reconoció, en declaraciones a El País, que el gobierno está "consciente" tanto de la ineficacia de los servicios como de los perjuicios que les crea a las empresas en sus negocios. La admisión de una claudicación o fallas es una actitud elogiable. Pero no lo es que, junto con la identificación del problema, no se estructuren rápidas soluciones factibles, al ser además un problema que viene de bastante tiempo atrás.

Gómez dijo que "como hoy no tenemos repuesta, está en nuestra agenda plantearnos el tema". Constituye una pasividad preocupante que el gobierno solo proyecte arreglar en un futuro indefinido un tema que es urgente y apremiante, en vez de encarar sin demora acciones para salir del atolladero. En Uruguay, un ADSL, sigla que define en general los servicios de Internet, cuesta US$ 120 para una conexión de cuatro megas, en tanto que en Argentina la conexión de cinco megas cuesta US$ 25. Es decir que en nuestro país se paga casi cinco veces más que en Argentina para tener menor amplitud de banda. Algo parecido ocurre en la comparación con Chile.

Uruguay figura tercero en la región en la penetración de Internet en los hogares detrás de Chile y Argentina por habitante, con 31% de conexiones hogareñas. Pero el país está por debajo del promedio regional en velocidad y precio de servicios, y no solo para empresas sino también para hogares donde los precios son el doble de los de la región. Hay pues un problema de precio pero también uno de velocidad, y este último afecta más a las empresas que deben competir en el mercado. Gómez anunció que el gobierno ha iniciado contactos para establecer una "alianza regional" con los países más cercanos de la región para acordar estrategias comunes y abaratar costos. Pero si bien el proyecto refleja la traba que supone la pequeñez de nuestro mercado, no hay indicación alguna de una solución por esa vía en el futuro cercano.

La salida viene por otro lado. ANTEL tiene actualmente el monopolio de ADSL, con la única excepción de la banda ancha móvil, área en la que compite con Claro y Movistar. Si el ente estatal no es capaz de acelerar su servicio y abaratarlo, la respuesta obvia es abrir más el mercado a la competencia de las empresas privadas que puedan hacerlo, como ocurre en Chile y Argentina. En esos países hay libre competencia, con el resultado de mejor servicio a tarifas abismalmente menores. Empecinarse en mantener un monopolio que ANTEL no tiene capacidad para manejar no solo niega al sector productivo armas para competir sino que va frontalmente a contrapelo con la política de la administración Mujica de dar ingreso al sector privado en áreas que al Estado le quedan grandes.