Apostar por la libertad

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EL OBSERVADOR | OPINION | 19/05/2012  | Pág. 19
Apostar por la libertad. EDITORIAL
La libertad en un estado de derecho no se limita al campo político o judicial, la prensa o la expresión irrestricta de ideas u opiniones sino que abarca todas las áreas de actividad. Se contraría cuando el Estado cae en exceso de dirigismo económico, como acaba de hacer la administración Mujica al anunciar que concederá por ley a ANTEL el monopolio de la fibra óptica. Es un curso objetable por donde se lo mire. Por un lado, priva a la población del derecho a elegir entre distintos proveedores que compitan en calidad y precio de servicios, imponiéndole en cambio una única fuente obligatoria de suministro.

Por otro, deja al gobierno en la desairada posición de anteponer la protección oficial a una empresa a su obligación natural de mejorar las condiciones de vida de la gente. Es especialmente nocivo que la actitud gubernamental se produzca en un área como las comunicaciones, en las que la libre competencia en varios rubros de servicios, incluyendo la telefonía celular y el servicio aéreo de internet, ha demostrado generar un avance espectacular en los negocios y en el bienestar de la población. Contradice además la política gubernamental de atraer masivamente inversores privados, especialmente del exterior, para quienes lo ocurrido en torno a la fibra óptica es un sonoro aviso de inseguridad jurídica.

Conlleva una modificación al esquema actual vigente, aunque confuso y anticuado ante el desarrollo tecnológico. La ley otorga a ANTEL, sin lugar a dudas, el monopolio en los servicios de telefonía fija. La situación legal de la fibra óptica, que ahora el gobierno zanja, es más confusa. El ente argumenta que la fibra óptica está incluida en el monopolio que se le otorgaba para la telefonía fija. Por su parte, la empresa mexicana Claro sostiene que "nuestras licencias dicen que podemos usar medios de transmisión terrestre", siempre que no se trate de telefonía fija. Claramente la fibra óptica incluye más que telefonía fija porque es un gran canal para intercambio de datos y de uso de internet. El gobierno ahora opta por clarificar la cuestión ampliando por ley el monopolio del ente de comunicaciones a la fibra óptica, que puede llevar señales de televisión, servicios de datos e internet y telefonía fija.

Creemos que este curso tampoco favorece a ANTEL. La empresa estatal ha competido en telefonía celular con dos empresas multinacionales importantes y, pese a muchos pronósticos en su contra, no le ha ido mal en absoluto: crecieron su facturación y sus ganancias, y los clientes se vieron beneficiados con mejores servicios y mejores precios. ¿Por qué no permitir competencia también en este campo vital para el futuro que es la fibra óptica? Claro que para esto sería bueno que ANTEL se rigiera por las normas del derecho privado para tener mayor flexibilidad de movimiento y adaptación a los cambios del mercado. Si hasta la nacionalizada YPF es una sociedad anónima, ahora de capital mayoritariamente estatal.

Con todo, lo más grave de ampliar este monopolio por ley, es que se restringe la libertad de los usuarios sin una causa clara. Cualquier forma de monopolio, público o privado (peor el privado, por supuesto) y en cualquier actividad, es indeseable porque está siempre en el polo opuesto a la libertad. El gobierno debe jugar a favor de la libertad y, como decía José Artigas, "extenderla en toda su extensión imaginable" (aunque en aquella época no había telefonía fija, celular ni internet). EL tiempo de los monopolios ha pasado y suena cada vez con más fuerza la hora de la libertad de elección. Si el gobierno no entiende esto, el desarrollo del país y la calidad de vida de sus habitantes sufrirá un retroceso. Y, como si fuera poco, se perjudicará la imagen de nación seria, respetuosa de la libertad en todas sus formas, incluyendo la libre competencia en igualdad de condiciones, que el gobierno se propuso impulsar a comienzos de esta administración