Antel construye nueva cárcel

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BUSQUEDA | EMPRESAS Y NEGOCIOS | Pág. 30 | 24/05/2012

Por Guillermo Slcardi (*)

Estar preso significa no tener libertad de elección; el interno no puede elegir dónde dormir, a qué hora levantarse, qué ropa vestir o qué comer; tiene una sola opción: la que le brinda su carcelero.

El gobierno y Antel nos están encerrando en una nueva cárcel particular: la del monopolio de la conexión a Internet a través de fibra óptica. Mientras en Chile la empresa Claro ofrece el "triple play" (Internet a 40 Mbps, TV Cable y teléfono) por unos $ 1.150 al mes y Telefónica (Movistar), en Madrid, ofrece un pack a través de fibra óptica que incluye llamadas ilimitadas a móviles + Internet a 100 Mbps de bajada y 4 Mbps de subida a unos $ 1.000, lo mejor que puede ofrecer Antel es un servicio cinco veces peor: hasta 20 Mbps de bajada y 1 Mbps de subida por $1.190.

¿Y qué hará Antel con semejante poder económico, tecnológico y político? El régimen de Irán acaba de crear "un Consejo Supremo para la web", que tendrá "una completa observación de Internet a nivel nacional e internacional" y el deber de "defender al país" de tos daños que pueden llegar desde la web, así como evaluar "el impacto de Internet sobre las diferentes dimensiones de la vida social e individual de la gente". Un terrible Gran Hermano.

Los países de primera en serio ofrecen a sus ciudadanos varias formas de accederá Internet en forma irrestricta, varios proveedores, varias empresas compitiendo y un Estado limitándose a hacerlo que tiene que hacer bien: darle garantías a sus ciudadanos de que reciben los servicios prometidos.

La paradoja es que este gobierno, que es incapaz de construirlas cárceles que sí tiene que construir para encerrar a los delincuentes que nos azotan todo el día, se gasta 500 millones de dólares tomados de nuestros bolsillos para construir una cárcel que jamás debiera ser construida: la cárcel del monopolio de la fibra óptica.
Antel restringe las oportunidades a los estudiantes más pobres y en especial a los del interior, quienes podrían estudiar on Une y evitarse costosos traslados y desarraigos; restringe las oportunidades de emprendedores tecnológicos, de teletrabajadores, de empresas Pymes de todo tipo y, sobre todo, restringe el derecho humano más sagrado: el derecho de elegir libremente.

La conclusión es una sola: la libre competencia dentro del sistema capitalista (tan odiada por los socialistas del mundo) es lo único que permite mejores servicios a menor precio, donde el gran beneficiado es el consumidor. Los monopolios siempre terminan en un uso desmedido del poder por parte del monopolista -que se transforma en nuestro carcelero- trayendo consigo corrupción, despilfarro y pobreza.

Los empresarios uruguayos no pueden ser indiferentes ante este nuevo monopolio y sí dar la batalla por la libertad de comercio y la defensa de los derechos del consumidor. No deberían hacerse amigos del cancerbero, sino procurar abatir el monopolio.

(*) El autor es abogado, máster en Administración de Empresas, director del Instituto de Innovación y Desarrollo Emprendedor de la Universidad de la Empresa (UDE) y cofundador de Iniciador Montevideo, una ONG que promueve el "emprendizaje" (aprender a emprender)